Virginia Apgar: la prueba que salva bebés desde 1952

En 1952, la médica estadounidense Virginia Apgar introdujo una escala de valoración que, en menos de un minuto, permite evaluar el estado vital de un recién nacido. La prueba de Apgar, un acrónimo de apariencia, pulso, gesticulación, actividad y respiración, se aplica al minuto de nacer y a los cinco minutos, y sigue siendo el primer examen que recibe un bebé en la mayoría de los partos medicalizados del mundo.

La prueba no requiere equipos especializados: basta con observar y asignar una puntuación de 0 a 2 en cada categoría. Una suma de 3 o menos indica estado crítico; entre 4 y 6, atención; y de 7 a 10, normalidad. Su simplicidad, descrita como "ridículamente simple" por el anestesiólogo Richard Smiley, contrasta con su enorme impacto: obliga a médicos y enfermeras a examinar al recién nacido de forma organizada y a actuar con urgencia si la puntuación es baja.

Antes de su creación, los bebés que nacían con dificultades solían ser considerados demasiado enfermos para vivir y se les dejaba morir, aunque solo necesitaran oxígeno o calor. La propia Apgar denunció en 1953 que la reanimación neonatal era mal entendida y se recurría a métodos poco sistemáticos, como la inmersión en agua fría y caliente o la insuflación de aire en el estómago.

Una carrera llena de obstáculos

Virginia Apgar nació en 1909, en un momento en que la profesionalización de la medicina levantó nuevas barreras para las mujeres. A pesar de ello, se graduó cuarta de su generación en la Facultad de Medicina y Cirugía de Columbia. Su mentor, Allen Whipple, la orientó hacia la anestesiología, un campo entonces emergente y considerado más propio de enfermeras. En 1938 se convirtió en la primera mujer en dirigir una división de especialidad en Columbia.

En 1949, cuando la división ascendió a departamento, el cargo de director recayó en un colega hombre, Emanuel Papper. A Apgar la nombraron profesora titular, la primera mujer en alcanzar ese rango en la institución. Desde esa posición desarrolló su prueba y se convirtió en pionera de la perinatología.

En 1959, con su test ya consolidado, obtuvo una maestría en salud pública en Johns Hopkins y se incorporó a la Marcha de los Diez Centavos, donde durante 15 años divulgó información sobre el embarazo y los defectos congénitos. En 1972 publicó, junto a Joan Beck, el libro "¿Está bien mi bebé?".

Apgar también fue una persona polifacética: tocaba el violín, construyó instrumentos de cuerda, aprendió a pilotar aviones y siempre llevaba un bisturí de bolsillo y un tubo endotraqueal por si alguien necesitaba una traqueotomía de emergencia. Salvó así 16 vidas en accidentes de tráfico y otras crisis. Su lema era: "Nadie, absolutamente nadie, va a dejar de respirar estando yo presente".

Virginia Apgar murió el 7 de agosto de 1974, a los 65 años, sin haberse retirado. Su prueba ya era universal y, más de siete décadas después, sigue siendo el primer examen que recibe un recién nacido en la gran mayoría de los partos atendidos médicamente en el mundo. La medicina neonatal ha avanzado enormemente desde 1952, pero la mirada rápida, ordenada y compasiva sobre el recién llegado sigue siendo, en esencia, la suya.