Vigilancia federal obligatoria en coches nuevos para 2027 en EE. UU.

La tecnología de vigilancia federal será obligatoria en los coches nuevos para 2027 en EE. UU., según un mandato que exige sistemas avanzados de prevención de la conducción bajo los efectos del alcohol o las drogas. La medida, impulsada por la Sección 24220 de la Ley de Inversión en Infraestructura y Empleos de 2021, obligará a todos los vehículos de pasajeros nuevos a incluir esta tecnología.

Cámaras infrarrojas y sensores para monitorear al conductor

El sistema utiliza cámaras infrarrojas montadas en la columna de dirección o en los pilares A, que rastrean el movimiento ocular, la dilatación de las pupilas y los patrones de somnolencia. A diferencia de los alcoholímetros de interbloqueo, estos sistemas operan de forma pasiva, sin necesidad de soplar. El vehículo observa y decide si el conductor está en condiciones de conducir.

Si la inteligencia artificial determina que el conductor está bajo los efectos del alcohol (con una concentración de alcohol en sangre ≥0.08%) o muestra fatiga, puede impedir el arranque del motor o limitar la velocidad del vehículo.

Cronograma de implementación

El despliegue de esta vigilancia está previsto para finales de 2026 y 2027 en todos los vehículos de pasajeros nuevos. Aunque la regla final de la NHTSA enfrentó retrasos más allá de la fecha límite de noviembre de 2024, los fabricantes de automóviles tendrán de 2 a 3 años para la implementación completa una vez que se finalicen las regulaciones. Los vehículos actuales no se verán afectados, pero comprar un modelo 2027 implicará aceptar este "copiloto digital".

Preocupaciones por la privacidad y los costos

La recopilación de datos biométricos genera inquietudes sobre la privacidad. Aunque la ley no exige compartir datos externamente, los fabricantes podrían cargar la información biométrica a servidores corporativos, lo que plantea riesgos de que las aseguradoras ajusten las primas según el comportamiento de conducción.

Además, la tecnología añade costos significativos, estimados entre $100 y $500 por vehículo, que los fabricantes probablemente trasladarán a los consumidores.

Rechazo de la industria automotriz

Los fabricantes de automóviles se oponen al mandato, argumentando que la tecnología sigue siendo poco fiable y advierten sobre falsos positivos que podrían dejar varados a los conductores. También temen una reacción negativa de los clientes y posibles caídas en las ventas, ya que los compradores podrían buscar vehículos más antiguos sin monitoreo.

El gobierno federal afirma que esta vigilancia salvará entre 9,000 y 10,000 vidas al año. La información disponible es limitada, pero el debate entre seguridad y privacidad queda planteado.