Vecinos de Palma ocupan la calle para cenar y rechazar el turismo masivo

Más de 500 vecinos de Palma ocuparon el Passeig del Born para cenar al aire libre y protestar contra el turismo masivo, en una nueva edición del 'Sopar a la Llesca'. La iniciativa, organizada por la entidad Brunzit, busca reapropiarse del espacio público y denunciar la turistificación que expulsa a los residentes.

La cena, celebrada un miércoles más, reunió a mayores, jóvenes y familias que desplegaron manteles y sillas en el paseo más emblemático de la capital balear. Los asistentes compartieron comida típica mallorquina, como rubiols y empanadas, mientras portaban carteles con lemas como 'El turisme ens ofega' o 'Menys terrasses, més veïnes'.

Una reivindicación vecinal

Desde la organización explicaron que el objetivo es "recuperar las calles de Palma" para los residentes, ante un modelo de ciudad que consideran orientado al turismo. "La idea nace desde el punto de estar cansados de ver que el espacio público ya no lo es", señalaron desde Brunzit.

Los asistentes expresaron su satisfacción por poder disfrutar de un espacio que sienten perdido. Clara Vizcaíno, una asistente recurrente, afirmó: "Me emociona mucho venir a cenar a la calle y verlo lleno de gente, lleno de residentes". Maria Carrió, otra participante, añadió: "Últimamente no hemos sentido el Born como nuestro".

Durante la jornada, la organización leyó un manifiesto en el que defendieron su derecho a ocupar las plazas: "Es nuestra obligación reclamar y ocupar las plazas hasta que nadie nos diga que molestamos". Al finalizar, hubo gritos de "Es carrer sempre será nostre" y bailes tradicionales.

Tensión con la restauración

La Confederación de Asociaciones Empresariales de Balears (CAEB) pidió al Ayuntamiento que busque fórmulas para compatibilizar estas cenas con el funcionamiento de bares y restaurantes. La patronal señaló que no tiene problemas con los vecinos, pero que las convocatorias reivindicativas trascienden al vecindario.

Brunzit respondió que no están en contra de los trabajadores del sector hostelero, pero sí de las grandes empresas que especulan. "Estamos contentos de estar molestando desde la denuncia social", declararon.

La Policía Nacional retiró las terrazas del paseo como medida preventiva, una decisión que la organización consideró un intento de "criminalizar los sopars". El Ayuntamiento, por su parte, defendió que estas actividades son positivas y que se han autorizado en varias plazas.

La entidad organizadora denunció "bloqueos" por parte del Consistorio para celebrar los eventos en ciertos espacios, como el Born, y afirmó que han tenido que adaptar el formato a un permiso de concentración. A pesar de las dificultades, la participación superó las expectativas, con cientos de personas cada miércoles durante el verano.