Varta, la histórica baterías alemana, cae en insolvencia

La empresa alemana de baterías Varta ha entrado en un procedimiento de insolvencia después de 139 años de historia. Ni las ayudas públicas de hasta 300 millones de euros ni la entrada de Porsche en su accionariado han logrado evitar el colapso financiero de una compañía que llegó a ser un símbolo de la industria europea del sector.

La crisis se ha precipitado por la pérdida de un cliente clave que ha optado por proveedores chinos más baratos para las pequeñas baterías de litio que Varta fabricaba en su planta de Nördlingen. Esta decisión supondrá el cierre de esa producción en octubre y la eliminación de unos 350 puestos de trabajo.

Un golpe tras otro

Las cuentas de 2024 ya reflejaban la delicada situación: unos ingresos de 790 millones de euros, un 4,7% menos que el año anterior, y unas pérdidas de 64,5 millones. La compañía había necesitado ya una profunda reestructuración y la entrada de nuevos fondos para seguir operando.

Porsche se convirtió en accionista y acabó tomando el control de V4Drive, después V4Smart, la división de baterías de alto rendimiento para automoción. Esa tecnología es la que equipa el sistema híbrido T-Hybrid del Porsche 911. La operación protegió una parte valiosa del negocio, pero dejó a la matriz con una estructura más complicada. Esa antigua filial queda ahora fuera del procedimiento de insolvencia al estar bajo control de Porsche.

El caso también cuestiona la política industrial alemana. En 2020, el Gobierno federal, junto a Baviera y Baden-Württemberg, aprobaron un paquete de financiación pública de hasta 300 millones de euros dentro del programa europeo IPCEI para impulsar el desarrollo de nuevas baterías. El objetivo era reforzar la industria europea frente a Asia, pero el resultado ha sido el contrario.

Un futuro incierto

El paralelismo con el caso de Northvolt, la compañía sueca que también quebró, es inevitable. Ambos casos evidencian la dificultad de construir una cadena de baterías europea competitiva en costes y escala frente a China.

La división de baterías de consumo ha quedado fuera del procedimiento de insolvencia y continúa funcionando. El resto de la compañía está bajo supervisión judicial mientras se buscan posibles compradores. En Alemania hay más de 2.300 empleos directos vinculados al grupo y más de 3.000 en todo el mundo, por lo que cualquier desmantelamiento tendría un impacto mucho mayor que la desaparición de una marca histórica.

Después de 139 años, Varta aún podría encontrar un comprador que mantenga parte de su actividad. Lo que parece haber terminado es el intento de demostrar que las ayudas públicas, la reestructuración financiera y el respaldo de Porsche eran suficientes para mantener intacto uno de los nombres más reconocibles de la industria alemana de baterías.