El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, firmó una orden ejecutiva que cambia el nombre del lago Ontario a 'Lago América', en el marco de las tensiones comerciales con Canadá. La medida, anunciada el jueves pasado, busca presionar a Ottawa en las negociaciones del tratado comercial, pero ha generado un fuerte rechazo en la población canadiense.
Este sábado apareció a orillas del Lago Ontario un cartelón enorme con las palabras 'Lago Ontario, hoy y siempre', escrito en francés e inglés. El cartel fue presentado por el primer ministro de la provincia de Ontario, Doug Ford, quien lo mostró con orgullo. La iniciativa responde a la decisión de Trump, que ha sido vista como una provocación en el contexto de las disputas comerciales.
Negociaciones fallidas
La orden ejecutiva se produce después de que las negociaciones entre Estados Unidos y Canadá para renegociar el tratado comercial fracasaran. Según las informaciones, los diplomáticos estadounidenses añadieron exigencias al azar durante los últimos días, incluyendo la eliminación de las etiquetas bilingües en francés e inglés en los productos canadienses y una cláusula que permitiría a Estados Unidos vetar acuerdos comerciales de Canadá con terceros países.
El primer ministro canadiense, Mark Carney, y los diplomáticos canadienses concluyeron que no podían aceptar un tratado que implicara una cesión de soberanía de esa magnitud. Carney señaló que Trump firma sus acuerdos con lápiz, no con tinta, lo que hace irracional creer que no volvería con peticiones aún más draconianas.
Rechazo en Canadá
La población canadiense apoya la postura de su gobierno. Un sondeo indica que un 76% de los canadienses cree que el gobierno ha hecho lo que debía al rechazar las exigencias estadounidenses. La medida de Trump ha sido calificada como parte de una larga lista de batallas sin sentido en la era Trump.
Trump ha expresado en repetidas ocasiones su convicción de que 'Canadá nos roba' y ha sugerido que el país debería ser anexionado como el 51º estado. Durante su primer mandato, renegoció el NAFTA, pero el acuerdo resultante, el USCMA, es básicamente idéntico a su predecesor, lo que dejó a Trump con la sensación de que le habían timado.
La esencia de Trump
El analista Roger Senserrich, en su boletín Four Freedoms, sostiene que Trump no estaba bromeando cuando hablaba de anexionar Canadá. 'Trump no entiende qué es un déficit comercial, no entiende qué es una alianza, no entiende qué es un acuerdo entre estados, y realmente cree que Canadá debería formar parte de Estados Unidos', escribe. 'Este hombre es exactamente quien dice ser, y no está fingiendo ser tonto para conseguir clics en redes sociales'.
