Toledo subterráneo: cuevas, baños y cisternas bajo las calles

Bajo el casco histórico de Toledo se conserva un mosaico de espacios arqueológicos que abarcan desde cisternas romanas hasta baños islámicos y posibles baños rituales judíos. El programa Patrimonio Desconocido del Consorcio de la Ciudad de Toledo permite visitar buena parte de este legado, que no forma una red continua de túneles sino un conjunto de enclaves independientes con funciones y cronologías diversas.

De cisterna romana a escenario de leyenda

En el callejón de San Ginés, las Cuevas de Hércules conservan una cisterna de la segunda mitad del siglo I d. C. Dos cámaras abovedadas formaban parte del abastecimiento de Toletum. La posición elevada de la ciudad convertía el agua en una cuestión técnica y política: tener el Tajo a los pies nunca significó disponer de él en la parte alta.

La parcela cambió repetidamente de uso. Las investigaciones del Consorcio sitúan sobre el depósito construcciones posteriores, entre ellas una probable fase religiosa visigoda, una mezquita y la iglesia de San Ginés. La cisterna quedó absorbida por esa sucesión. Al bajar hoy no se entra en una estancia detenida en época romana, sino en un solar utilizado durante siglos.

Eso explica la mezcla de fábricas y reparaciones. También explica por qué el lugar terminó convertido en escenario de uno de los mayores misterios toledanos: la cámara prohibida que el último rey visigodo se atrevió a abrir. Cuenta la tradición que cada rey añadía un candado a una casa sellada. Rodrigo quebró la prohibición y halló el anuncio de la pérdida de su reino. La maldición pertenece al relato; la cisterna es romana.

Termas, baños y baños rituales

Muy cerca, bajo la plaza de Amador de los Ríos, aparecen los restos de un complejo termal construido entre finales del siglo I y mediados del II d. C. La estructura más elocuente pertenece al caldarium, la sala caliente, con parte del hypocaustum: el sistema que hacía circular aire caliente por debajo del pavimento. Las termas no fueron una sala aislada, formaron parte de un edificio público de dimensiones considerables en la ciudad romana.

En Tulaytula, el baño fue parte de la vida urbana. Los establecimientos conservados muestran salas frías, templadas y calientes, conductos, hornos, lucernas y bóvedas que debían mantener el ambiente. Los Baños del Ángel, conocidos también como Baños de Zeid, conservan principalmente la sala caliente. Arcos de herradura apoyados sobre columnas de mármol dividen el espacio central y sus alcobas. Su localización dentro de la Judería ha dado lugar a interpretaciones sobre la comunidad judía próxima, pero conviene precisar: el edificio es un baño de tradición islámica, no un baño ritual judío.

La Judería concentra algunos de los lugares más sugerentes del Toledo subterráneo. En el judaísmo, el miqvé requería unas condiciones concretas de agua y uso ritual. La Casa del Judío, en la Travesía de la Judería, conserva una vivienda configurada entre los siglos XIV y XV y un sótano extraordinario. La estancia subterránea presenta revestimientos hidráulicos y se relaciona con un aljibe contiguo, rasgos que han llevado a interpretar el conjunto como un posible miqvé. La formulación «posible» importa: el espacio posee indicios coherentes con el baño ritual, pero el rigor obliga a no transformar una interpretación arqueológica en certeza absoluta.

Superposición de culturas

Las galerías de ladrillo bajo el Museo del Greco son los únicos restos conservados del palacio que Samuel ha-Leví mandó levantar a mediados del siglo XIV. El poderoso tesorero de Pedro I construyó su residencia en la Judería, cerca de la sinagoga que hoy conocemos como del Tránsito. Las excavaciones han identificado varios niveles, dos de ellos investigados arqueológicamente. Es probable que funcionaran como sótano o semisótano del conjunto palaciego.

En Cardenal Cisneros 12, el Museo de la España Mágica ocupa un inmueble bajo el que se conservan estructuras domésticas fechadas en época califal. Sus arcos de herradura, incluido un arco geminado, y parte de la decoración permiten reconocer una vivienda del Toledo islámico. La clave es comprender por qué hoy parece una cueva: el crecimiento de la ciudad, la acumulación de niveles y las construcciones sucesivas elevaron la rasante. Una planta habitada terminó convertida en subsuelo.

El inventario no termina aquí. El programa del Consorcio incorpora, según las rutas y aperturas disponibles, la cripta de las Concepcionistas, restos romanos bajo la Delegación de Hacienda de la calle Alfonso X, las bóvedas romanas del Nuncio Viejo, la iglesia de San Sebastián, la iglesia-mezquita de El Salvador y otras estructuras insertadas en el caserío. Cada lugar exige una lectura independiente.

El Consorcio de la Ciudad de Toledo organiza visitas gratuitas dentro de Patrimonio Desconocido. El programa actual agrupa espacios por días y rutas: termas, baños, Casa del Judío, iglesias, criptas y otros enclaves. Los horarios, el aforo y la necesidad de reserva cambian, por lo que deben comprobarse siempre en su web antes de acudir. El Museo del Greco y el Museo de la España Mágica tienen gestión y condiciones de acceso propias y no deben confundirse con las visitas gratuitas del Consorcio.