Teherán: maratón sin velo frente al desfile militar del régimen

La capital iraní fue escenario este viernes de dos realidades opuestas y simultáneas. En el parque Velayat, decenas de mujeres participaron en un maratón de 10 kilómetros sin llevar el velo obligatorio, mientras que en el centro de la ciudad el régimen celebraba un desfile militar con miles de partidarios, entre ellos mujeres con hiyab empuñando ametralladoras. El contraste refleja la fractura de una capital dividida entre el desafío social y la movilización estatal.

Una carrera que desafía las normas

La prueba atlética se disputó con categorías separadas para hombres y mujeres. Según el programa oficial, la carrera femenina arrancó a las 5:30 de la mañana, seguida de la masculina a las 7:00. En las imágenes difundidas se observa a varias corredoras sin pañuelo en la cabeza, con equipación deportiva convencional: camisetas de manga larga y pantalones de chándal.

El evento se celebró apenas unos días después de que las autoridades denegaran el permiso para la 'Mahan Run' en la ciudad de Kermán, prevista con recorridos de 5, 10 y 21 kilómetros. El seminario de esa localidad había exigido su cancelación alegando la participación mixta y preocupaciones por los "valores religiosos".

La situación recuerda a lo ocurrido en diciembre de 2025, cuando las imágenes de mujeres sin velo corriendo en un maratón en la isla de Kish provocaron una fuerte reacción de figuras conservadoras y derivaron en acciones judiciales contra los organizadores.

Expediente judicial y movilización estatal

La Fiscalía de Teherán ha anunciado la apertura de un expediente contra los responsables del maratón por lo que describió como un "incumplimiento de las normas legales y religiosas", según informó la agencia HRANA. La investigación judicial añade presión sobre un evento que, pese a todo, se celebró con normalidad.

En paralelo, el centro de la capital acogió el ejercicio 'Jan Fada ye Irán' (Los que se sacrifican por Irán), una campaña lanzada tras el estallido del conflicto armado. La marcha partió de la plaza Imam Hossein hacia el centro de la ciudad y mostró material militar, drones y unidades organizadas de la milicia Basij.

Entre los asistentes destacó la presencia del presidente iraní, Masud Pezeshkian, junto a otras figuras militares y políticas de alto rango. Los medios estatales cifraron la asistencia en 313.000 personas. Los organizadores afirmaron contar con más de 32 millones de inscritos en la campaña, de los cuales el 32% serían mujeres y el 68% hombres, aunque estas cifras no pueden verificarse de forma independiente.

La legislación iraní obliga a las mujeres a llevar el hiyab en público. Sin embargo, cuatro años después del inicio del movimiento 'Mujer, Vida, Libertad', un número creciente de mujeres ha dejado de cumplir abiertamente esta norma, incluso en actos oficiales. Algunas voces dentro del aparato iraní sostienen que las mujeres que apoyan a la República Islámica deben seguir considerándose partidarias del sistema aunque no respeten por completo el código de vestimenta.

Estas paradojas se desarrollan en un contexto de creciente tensión política y de seguridad desde el inicio de los ataques militares estadounidenses e israelíes el pasado 28 de febrero. Mientras las marchas oficiales llenan las calles, los informes describen una represión continuada, con detenciones de manifestantes y ejecuciones por parte del Estado. Según Human Rights Watch, la República Islámica ejecutó al menos a 29 personas entre el 18 de marzo y finales de agosto que habían sido detenidas en relación con las protestas de enero.