Tanxugueiras logran celebrar su concierto en Palencia pese al boicot radical

El concierto de Tanxugueiras en la Plaza Mayor de Palencia, que ponía el broche final a las fiestas de San Antolín, se celebró finalmente a pesar de los intentos de reventarlo por parte de los participantes en una concentración previa. El grupo gallego salió al escenario con casi 40 minutos de retraso, entre lágrimas, y logró sobreponerse a las circunstancias, callando con su música los gritos de quienes intentaron boicotear el acto.

Los hechos ocurrieron tras finalizar una concentración ante la Subdelegación del Gobierno en apoyo a Ceuta. La mayor parte de los asistentes se trasladó a la Plaza Mayor para mostrar su descontento con la situación en la ciudad autónoma, y allí comenzaron a corear consignas como "Pedro Sánchez dimisión", "Pedro Sánchez, hijo de puta", "alcaldesa dimisión" o "Hoy no se canta, hoy se defiende".

El concierto estaba previsto inicialmente para las 20:45 horas, pero no comenzó hasta 40 minutos después. Durante ese tiempo, una fuerte presencia policial intentó calmar los ánimos, y también intervino el concejal de cultura, Fran Fernández, para apaciguar el ambiente y lograr que el final de fiesta se celebrara sin incidentes.

La música se impone a los gritos

Cuando las cantantes gallegas salieron al escenario, la primera canción fue casi imposible de escuchar por los gritos de los manifestantes. Sin embargo, poco a poco, lograron ganar la partida y el numeroso público asistente pudo disfrutar de su música y del espectáculo.

El concierto dejó claro que la cultura está por encima de los comportamientos incívicos. Las integrantes de Tanxugueiras, visiblesmente emocionadas, recibieron el cariño del público, que respondió de forma masiva.

La actuación formaba parte de las ferias y fiestas de San Antolín de Palencia, un evento que este año estuvo marcado por la tensión política y social en torno a la situación de Ceuta. A pesar de los incidentes previos, el cierre festivo pudo desarrollarse con normalidad una vez que la música tomó protagonismo.

El episodio evidencia cómo la cultura y la música pueden imponerse a los intentos de perturbación, y cómo el público defiende los espacios de convivencia y celebración. La actuación de Tanxugueiras se convirtió así en un símbolo de resistencia pacífica frente a la intolerancia.