¿Cuántas veces ha oído eso de que este año se queda en casa de vacaciones? La palabra 'staycation' se ha colado en titulares y entradillas como si fuera una tendencia imparable. Sin embargo, nadie ha medido si realmente más personas optan por no salir en agosto. Detrás de este fenómeno lingüístico se esconde una estrategia periodística que convierte un anglicismo en un supuesto movimiento social.
El término 'staycation' es un acrónimo inglés que combina 'stay' (quedarse) y 'vacation' (vacaciones). Su uso se ha popularizado en medios de comunicación, que lo presentan entrecomillado como una moda. Un ejemplo reciente lo encontramos en un titular que asegura: "El éxito del 'Staycation' o quedarte en casa en agosto y no salir de vacaciones". La entradilla añade que "Cada vez más personas siguen esta 'moda'". Pero no existe ningún registro que certifique ese incremento.
Un origen discutido
La búsqueda de un origen remoto para dar peso histórico a la expresión choca con múltiples versiones. Según un medio, el término fue acuñado en 2005 por The Washington Post. Otras fuentes atribuyen su invención a los guionistas de la serie canadiense 'Corner Gas' en un episodio de octubre de 2005. Wikipedia recoge una referencia anterior, de 2003, en un artículo de Terry Massey para The Sun News. Y hay quien sitúa el primer registro en julio de 1944, en el Cincinnati Enquirer, en una época de racionamiento de gasolina.
Esta disparidad de fechas revela que los anglicismos no surgen de forma espontánea en la calle, sino que los medios los acuñan, difunden y expanden en la mayoría de los casos. Después, otros periodistas los reeditan y amoldan a sus necesidades editoriales. El resultado es un término que se repite sin que exista una base real que lo sustente.
El uso de 'staycation' como reclamo no es más que un ejemplo de 'gilipollinglish', esa tendencia a adoptar palabras extranjeras para parecer moderno. Mientras tanto, la realidad sigue sin datos que confirmen que se trata de una moda consolidada.
