El cantautor cubano Silvio Rodríguez inicia una gira por España mientras su isla se enfrenta a una crisis sin precedentes por culpa del acoso estadounidense. Ha dicho que quiere defenderla fusil en mano, igual que ha hecho siempre en sus canciones.
En marzo, Silvio Rodríguez anunció a través de su página web que estaba dispuesto a defender Cuba de una posible invasión estadounidense tomando las armas. «Exijo mi AKM si se lanzan. Y conste que lo digo muy en serio», escribió en su blog personal. El Avtomat Kalashnikova Modernizirovanny (AKM) es un fusil de asalto soviético, una versión moderna del icónico Kalashnikov o AK-47. Días después, el músico recibía del gobierno cubano un fusil como respuesta y reconocimiento a sus palabras.
El cantautor estará de gira por diversas ciudades españolas entre el 1 de septiembre y el 4 de octubre. Mientras actúe, seguramente estará atento a los constantes rumores de un ataque por parte del gobierno de Trump a su país.
La vida y la obra del cantor nacido en San Antonio de los Baños ha estado siempre ligada a la revolución cubana, a la que ha defendido y sobre la que ha teorizado en muchas de sus canciones, especialmente las de la primera época. Aunque toda su discografía viene marcada por reflexiones y vivencias acerca de la Cuba que surgió de la revuelta encabezada por unos barbudos en enero de 1959, algunos de sus temas son un claro homenaje a la revolución.
Ya en su primer álbum de estudio con el que adquirió fama internacional, Días y flores (1975), aparecía la canción «El mayor». Este tema es un homenaje al prócer cubano Ignacio Agramonte, que luchó en las primeras revoluciones por la independencia de Cuba y falleció en 1873. Sus últimos versos vinculan su imagen con la revolución castrista: Va cabalgando / El Mayor con su herida, / y mientras más mortal el tajo, / es más de vida. / Va cabalgando / sobre una palma escrita, / y a la distancia de cien años / resucita.
Una vinculación entre dos revoluciones que ya se encuentra en su «Décimas a mi abuelo», donde pronuncia los versos: «Me fui sabiendo que en Tampa / mi abuelo habló con Martí».
En ese mismo disco se encuentra el tema «Pequeña serenata diurna», en el que se vislumbra un primer reconocimiento a la revolución cubana desde posiciones poco dogmáticas: Vivo en un país libre / cual solamente puede ser libre / en esta tierra, en este instante / y soy feliz porque soy gigante.
El disco remata con la icónica «Playa Girón», en la que el cantautor se pregunta cómo abordar desde la vertiente artística un acontecimiento histórico como fue la invasión de Bahía de Cochinos o Playa Girón por el ejército yankee en 1961: Si alguien roba comida / y después da la vida, ¿qué hacer? / ¿Hasta donde debemos practicar las verdades? / ¿Hasta donde sabemos? / Que escriban, pues, la historia, su historia, / los hombres del «Playa Girón».
En el siguiente disco, Al final de este viaje (1978), el tema «El elegido» es una alabanza al revolucionario cubano Abel Santamaría, capturado y asesinado en el intento de asalto al cuartel Moncada que planificó junto a Fidel Castro: La última vez lo vi irse / entre humo y metralla / contento y desnudo / iba matando canallas / con su cañón de futuro.
En el disco Rabo de nube (1979) aparece la canción «Testamento», en la que Silvio ensalza una vez más la revolución cubana: Le debo una canción a lo imposible, / a la mujer, a la estrella, al sueño que nos lanza: / le debo una canción indescriptible / como una vela inflamada en vientos de esperanza.
Un ensalzamiento que, pese a sus deseos, no pudo rematar en el tema «Hoy mi deber era» del disco Unicornio (1982): Hoy mi deber era / cantarle a la patria / alzar la bandera / sumarme a la plaza.
Mención aparte merecen las trovas que dedica a la figura de Ernesto Che Guevara. Desde la recordada «La era está pariendo un corazón» a «Fusil contra fusil» o «América, te hablo de Ernesto». Aunque entre todas ellas destaca «Hombre»: Supiste cabalgar contra quien odia / desde su torre de oro y exterminio / pero en mi parecer / te dio más gloria el alma que tallaste a tu dominio.
A lo largo de su discografía hay canciones en las que, de uno u otro modo, Silvio Rodríguez aborda los éxitos de la revolución cubana y en las que acaba llamando de alguna manera a la nostalgia de lo que pudo ser. Podría hablarse de «La guitarra del joven soldado» y ese Silvio que participó en las brigadas internacionales mandadas por Cuba a la guerra de Angola; o del tema «Pioneros», en el que alaba a los jóvenes revolucionarios, o del trovador que quiere «cantar encapuchado» para ser uno más. Todas las canciones, de alguna manera, hablan de la revolución y de esa Cuba que vive intensamente.
Sin embargo, también hay momentos para la reflexión sobre la situación social y política de la isla, como se deduce del tema «El problema», de 1994: El problema no es de la moda mundial / ni de que haya tan mala memoria / El problema no queda en la gloria / ni en que falten tesón y sudor / El problema señor / sigue siendo sembrar amor. E incide después: El problema no es / repetir el ayer / como fórmula para salvarse.
Dos años antes, el cantor publicó un disco en el que aparecía una canción, «El necio», con unos versos que estos días toman más relevancia que nunca: Me vienen a convidar a arrepentirme, / me vienen a convidar a que no pierda, / mi vienen a convidar a indefinirme, / me vienen a convidar a tanta mierda. Para rematar con un homenaje a Víctor Jara: Dicen que me arrastrarán por sobre rocas / cuando la Revolución se venga abajo / que machacarán mis manos y mi boca / que me arrancarán los ojos y el badajo. / Será que la necedad parió conmigo / la necedad de lo que hoy resulta necio / la necedad de asumir al enemigo / la necedad de vivir sin tener precio.
El Silvio Rodríguez de 2026 firmaría todos y cada uno de estos últimos versos, más de 30 años después. Son pura actualidad.
Fechas de la gira de Silvio Rodríguez por España
- 1 de septiembre: Barcelona
- 5 de septiembre: Zaragoza
- 12 y 13 de septiembre: Bilbao
- 16 de septiembre: Valencia
- 19 de septiembre: A Coruña
- 25 y 26 de septiembre: Sevilla
- 1 de octubre: Murcia
- 4 de octubre: Madrid
