La Plaza Virgen de los Reyes, el enclave que roza la Giralda y el conjunto catedralicio, quedó este jueves acotada para una cena de gala privada. El evento, organizado por la revista sevillana Escaparate con motivo de su vigésimo aniversario, reunió a centenares de invitados y despertó una oleada de críticas por el uso de un espacio público de tránsito.
Una gala con focos sobre la Catedral
El montaje transformó la plaza en un salón de eventos al aire libre. Los asistentes, procedentes de ámbitos como la cultura, el deporte o la nobleza, fueron atendidos por un cátering preparado para la ocasión, mientras se proyectaban focos de colores sobre la Catedral y sonaban cornetas. Los turistas que transitaban por la zona observaron el espectáculo con incredulidad.
Entre los invitados figuraba el presidente de la Junta de Andalucía, Juanma Moreno, según recogía su propia agenda. La cita se enmarca en los Premios Escaparate, que reúnen a personalidades destacadas de la ciudad.
Críticas por privatizar un espacio emblemático
A lo largo de la jornada, las redes sociales se llenaron de reproches hacia el Ayuntamiento de Sevilla por permitir un evento privado en un lugar público y de paso obligado. Muchos usuarios consideraron más lógico celebrarlo dentro de recintos como el Real Alcázar, habitual para este tipo de actos y que esa noche no estaba ocupado por la Bienal.
La polémica no es un caso aislado. Otras multinacionales han acotado recientemente espacios simbólicos de la ciudad: Netflix cerró el Guadalquivir y Coca-Cola hizo lo propio con Las Setas. Este precedente refuerza la sensación de que Sevilla se convierte en un plató que ofrece experiencias, en palabras de quienes siguen el asunto.
El evento ha generado disparidad de opiniones, aunque predominan las voces que cuestionan que se modifique por completo un espacio tan especial durante un día entero. La gala, seguida desde el exterior por numerosos turistas, deja un debate abierto sobre los límites entre la promoción privada y el disfrute público del patrimonio.
