RTVE ha conseguido un acceso sin precedentes a las criptas de Cuelgamuros, el antiguo Valle de los Caídos, donde descansan más de 33.800 víctimas de la Guerra Civil. El equipo técnico, liderado por el realizador Manu Diéguez, grabó el documental 'Cuelgamuros, entre lo difícil y lo imposible', que muestra el interior de un espacio que ha permanecido clausurado durante casi seis décadas.
Las criptas, situadas bajo la basílica en Madrid, son el mayor osario del mundo, con más de 33.800 cuerpos, la mayoría combatientes de la Guerra Civil llegados a partir de 1959 desde fosas comunes de toda España. El documental, que se estrenará en el Festival de San Sebastián el 22 de septiembre, también estará disponible en TVE y RTVE Play.
Un espacio prohibido durante décadas
El acceso a las criptas ha estado restringido durante años. Solo el equipo forense, que trabaja allí desde 2023, ha podido entrar, junto a algunas familias y el presidente Pedro Sánchez. Ninguna televisión había logrado grabar en el interior hasta ahora. El equipo de RTVE pasó diez jornadas registrando el lugar, siguiendo los pasos de los forenses que intentan exhumar a 200 personas solicitadas por 214 familias.
El antropólogo forense Paco Etxeberria, coordinador del proyecto, guió al equipo por el laberinto de capillas y criptas. En el pasillo central, detrás de las imágenes religiosas, se encuentran emparedadas más de 7.000 víctimas. La capilla del Santo Sepulcro, convertida en laboratorio forense, alberga más de 18.000 cuerpos, y es el punto donde se concentran la mitad de las exhumaciones solicitadas.
El laboratorio forense y las criptas
El laboratorio, instalado en la antigua capilla, es una sala blanca donde los antropólogos estudian los huesos. Allí, Inma Alemán, de la Universidad de Granada, analiza restos con indicios de identificación. El equipo debe usar monos blancos, mascarillas FFP2 y guantes por el riesgo biológico de nivel 2. Las criptas, con hongos y humedad, requieren un sistema de ventilación especial.
En el interior, las cajas de madera que llegaron desde cementerios de toda España están en distinto estado de conservación. Algunas conservan las placas con nombres, mientras que otras son solo montones de huesos mezclados. Los arqueólogos Lourdes y René localizan las cajas, y Raúl, de Tragsa, construye soportes para evitar derrumbes. El equipo forense trabaja con extremo cuidado, consciente de que allí yacen personas.
El reto de la identificación
En la quinta planta, una cripta abovedada oculta tras una pared contiene 4.200 cajas, de las que deben localizar 43. La mayoría son individuales y con placas identificativas, lo que facilita el trabajo. Sin embargo, necesitan permiso de Patrimonio Nacional para abrir un acceso, y llevan esperando desde noviembre de 2025. Los forenses denuncian la burocracia y los frenos, pero aseguran: "Nadie cree en este proyecto como nosotros".
El documental también mostrará las críticas de algunas familias que piden más medios y denuncian la falta de información, así como la oposición de otros familiares que se niegan a las exhumaciones. Entre los casos, destaca el de Hipólito, que tras 90 años ha conseguido enterrar a su padre en su pueblo gracias al número 106. Quedan otras 24 criptas por abrir, pero el equipo forense no tira la toalla.
La crónica de RTVE destaca que el lugar sigue siendo controvertido, y que Patrimonio Nacional actúa con máxima prudencia. A pesar de las dificultades, el equipo logró su objetivo: mostrar al mundo un espacio oculto durante décadas, cargado de historia y dolor. El documental promete ser un testimonio único de la memoria histórica española.
