¿Quién es realmente la clase trabajadora? El debate que divide a la izquierda

Un reciente informe ha reavivado un antiguo debate: ¿quién forma parte de la clase trabajadora? Mientras algunos lo definen por ingresos o educación, otros insisten en una visión más amplia que incluye a todos aquellos que dependen de un salario para sobrevivir.

El informe, titulado "The Left's Coalition Crisis", elaborado por Joan C. Williams y Jared Abbott, compara las opiniones de los liberales de clase media-alta (con títulos universitarios y altos ingresos) con un sector específico de la clase trabajadora: hogares sin título universitario con ingresos entre 40.000 y 100.000 dólares anuales. Los resultados muestran una brecha ideológica creciente, lo que ha llevado a muchos a preguntarse si el Partido Demócrata está perdiendo a su base tradicional.

La definición en disputa

La controversia no solo radica en los hallazgos, sino en cómo se define a la clase trabajadora. El alcalde de Nueva York, Zohran Mamdani, generó polémica al afirmar que "si tienes que trabajar para pagar tus cuentas, esa es una definición de ser parte de la clase trabajadora". Esta postura, basada en la teoría marxista, sostiene que la clase trabajadora incluye a todos aquellos que venden su fuerza de trabajo a cambio de un salario, ya sea a empresas, gobiernos u organizaciones sin fines de lucro.

Sin embargo, esta definición no está exenta de críticas. Algunos señalan que no toma en cuenta el poder y la autonomía en el lugar de trabajo. Por ejemplo, un gerente o un CEO asalariado, aunque dependan de un sueldo, ejercen control sobre otros trabajadores, lo que los alejaría de la clase trabajadora tradicional. Del mismo modo, un profesor titular con gran autonomía sobre su trabajo podría no encajar en esta categoría.

La clase trabajadora en cifras

Investigaciones recientes, como las de Dylan Riley y Robert Brenner en New Left Review, estiman que incluso asumiendo que todos los hogares con ingresos por autoempleo son propietarios de sus medios de producción, el 68% de la población estadounidense pertenecería a la clase trabajadora. Por su parte, Kim Moody, en su libro On New Terrain, utiliza datos del censo para clasificar ocupaciones según poder y autonomía, y concluye que el 63% de la fuerza laboral es trabajadora, cifra que podría aumentar al 75% si se incluye el trabajo doméstico no remunerado.

Estas cifras contrastan con las definiciones más restrictivas utilizadas en los análisis políticos, que a menudo se basan en el nivel educativo o los ingresos. Sin embargo, los autores del informe defienden su enfoque, argumentando que la educación se ha convertido en un factor clave de polarización política, y que su objetivo era estudiar al sector de la clase trabajadora que se está desplazando hacia la derecha.

El debate sobre quién es la clase trabajadora no es solo académico, sino que tiene profundas implicaciones políticas. La izquierda busca construir una mayoría amplia que incluya a todos los trabajadores, pero las divisiones internas sobre esta definición podrían obstaculizar ese objetivo. Mientras tanto, el informe de Williams y Abbott ofrece datos valiosos para entender las dinámicas electorales actuales, aunque su definición de clase trabajadora siga siendo motivo de controversia.