El último informe PISA, correspondiente a 2025, dibuja un panorama educativo preocupante en la OCDE: el rendimiento ha caído en picado, especialmente en matemáticas y lectura. Sin embargo, al mirar los datos por países, emergen diferencias abismales. Los alumnos de Singapur, Japón, Corea del Sur y varias provincias chinas no solo lideran el ranking, sino que superan a los españoles de su misma edad por varios cursos escolares. ¿Qué explica esta brecha?
Una caída global con excepciones asiáticas
Entre 2015 y 2025, el rendimiento medio en la OCDE se desplomó 28 puntos en lectura y 22 en matemáticas. Para ponerlo en perspectiva, 20 puntos equivalen a un año de escolarización. Esto significa que los estudiantes de la OCDE han perdido más de un curso en una década. El secretario general de la OCDE, Mathias Cormann, lo calificó como una situación urgente: "El informe PISA 2025 muestra que es urgente revertir la caída de rendimiento académico".
A pesar de este declive general, hay territorios que resisten. La OCDE señala que "la mayoría de las provincias y los municipios chinos participantes, además de Estonia, Japón, Corea, Singapur, Taipéi chino y el Reino Unido, se situaron entre los 10 sistemas educativos con mejores resultados".
Las cifras que marcan la diferencia
En lectura, Singapur obtuvo 535 puntos, China (Pekín, Shanghái, Jiangsu y Zhejiang) 527, Taipéi 508, Japón 503, y Macao y Corea del Sur 501. La media de la OCDE fue de 461, y España se quedó en 451. La distancia entre Japón y la media OCDE equivale a dos años de escolarización; con España, la brecha es aún mayor.
En matemáticas, las jurisdicciones chinas alcanzaron 612 puntos, Singapur 563, Macao 549, Taipéi 546, Japón 525, Corea del Sur y Hong Kong 522, y Estonia 508. La media OCDE fue de 463. En ciencias, China lideró con 597, seguida de Singapur (560), Macao (541), Taipéi (540), Japón (538), Estonia (527) y Corea del Sur (526), frente a los 482 de media OCDE.
La cultura del esfuerzo, clave del éxito
Francesc Pedró, catedrático y ex analista de la OCDE, apunta a la cultura como factor determinante. "Japón, Corea del Sur, y las cuatro jurisdicciones de China, y otros países asiáticos, creen en los valores que refuerzan los estudios: respeto a la autoridad, disciplina, esfuerzo. Y mantener un mayor control del uso de las pantallas y las redes sociales. Estos valores se han perdido en Occidente", reflexiona.
Además, la presión social por obtener buenas calificaciones es intensa. En Corea del Sur, el 83,6% de los niños de cinco años acudían a academias privadas en 2017, y alrededor del 80% de los estudiantes asisten a hagwons, escuelas intensivas que suponen una gran carga económica para las familias. Todo ello orientado a superar el suneung, el examen que decide el acceso a las mejores universidades.
El debate sobre los excesos
No obstante, el modelo asiático también genera dudas. Pedró advierte: "La excelencia no puede ser a cualquier precio. Si esos valores los llevas al paroxismo es negativo". El informe PISA también alerta sobre la erosión de la capacidad de concentración de los adolescentes, lo que afecta a su rendimiento en tareas complejas.
En el caso de China, el investigador Nick Eberstadt cuestiona la representatividad de las pruebas: "Cabe destacar, además, los peculiares cambios en la lista de provincias que representan a China entre 2015 y 2018". Aun así, el gigante asiático lleva años reforzando su músculo académico y científico.
El informe PISA 2025 deja claro que Asia sigue marcando el ritmo educativo, mientras Occidente, y España en particular, afrontan el reto de revertir un declive que ya dura una década.
