Miles de españoles que cruzaron la frontera con Portugal hace una década para pagar menos impuestos ahora estudian regresar a España acogiéndose a la Ley Beckham. El régimen fiscal luso que les resultó tan ventajoso se ha agotado, y el retorno ofrece un tipo fijo del 24% durante seis años. La Agencia Tributaria, sin embargo, vigila de cerca estas solicitudes para evitar un uso abusivo del régimen.
Portugal creó en 2009 el régimen de residentes no habituales (RNH), que ofrecía un Impuesto sobre la Renta (IRS) fijo del 20% durante diez años, sin tocar el patrimonio. La medida atrajo a médicos, ingenieros, jubilados y otros contribuyentes, y los inscritos pasaron de 25.686 en 2018 a 74.258 en apenas cuatro años, según el Tribunal de Cuentas luso.
El éxito del programa acabó volviéndose en su contra. Los precios de la vivienda en Lisboa y Oporto se dispararon, y los portugueses señalaron a los recién llegados como culpables de la escalada. El país cerró el grifo fiscal: eliminó las visas doradas inmobiliarias y derogó el RNH desde enero de 2024, aunque con un régimen transitorio para quienes ya se habían acogido.
Ahora, con la cuenta atrás corriendo, muchos de aquellos españoles miran hacia casa. España ofrece su propia versión del incentivo: un 24% fijo hasta 600.000 euros y seis años sin tributar por el patrimonio fuera del país. El requisito clave es no haber sido residente fiscal en España en el último lustro, algo que la mayoría cumpliría tras una década en Portugal.
Como explica Siro Barro, socio de Edf Abogados, "no hay una prohibición general de encadenar regímenes fiscales de atracción de talento entre países". Solo hace falta justificar bien la causa del traslado, ya sea un contrato laboral o un proyecto emprendedor. La aprobación del retorno con exenciones no es automática.
Hacienda no lo pone fácil. La Ley Beckham, diseñada para atraer profesionales cualificados, se ha destacado como un "punto conflictivo" en el Plan Anual de Control Tributario y Aduanero de 2026, que advierte de un "uso abusivo del régimen" y anuncia comprobaciones. En lo que va de año, se han presentado 4.942 solicitudes, de las que se han aceptado 3.453, una tasa del 69,9%.
Quien quiera repetir la jugada portuguesa tendrá que llegar con los deberes hechos: correos, contratos y fechas que demuestren que todo se ciñe a la normativa y no es un ardid para eludir impuestos. El plan suena perfecto sobre el papel, pero la Agencia Tributaria vigila de cerca cada caso.
