Marruecos alberga la fortificación más antigua de África fuera del Nilo

Un equipo internacional de arqueólogos ha confirmado que el yacimiento de Oued Beht, en el interior de Marruecos, contiene la estructura defensiva más antigua documentada en el norte de África fuera del valle del Nilo. Se trata de un foso y un terraplén construidos hace entre 3.500 y 4.000 años, según diecisiete dataciones por radiocarbono obtenidas de semillas y carbón. El hallazgo, publicado en Libyan Studies, sitúa a esta comunidad en la misma cronología que las sociedades fortificadas de El Argar en el sureste de la península ibérica.

Un enigma resuelto casi un siglo después

La existencia de una gran estructura lineal en el sector meridional del yacimiento se conocía desde los años treinta del siglo pasado, cuando los arqueólogos detectaron los restos bajo un muro de piedra de época medieval. Sin embargo, nadie había podido fecharla con precisión ni determinar su propósito. La campaña de excavación de 2023, cuyos resultados se han dado a conocer ahora, ha permitido establecer que el foso y el terraplén se levantaron entre el inicio y mediados del segundo milenio antes de Cristo.

Aprovechando la forma natural de la cresta rocosa, la construcción cerraba el extremo sur del asentamiento y lo hacía más fácil de defender. El equipo destaca que se trata de la evidencia más temprana de una obra de este tipo y esta escala en la región, aunque el propio artículo académico es cauto al describirla como una posible fosa defensiva, terraplén y muro de coronación, remitiendo a interpretaciones ya propuestas en el pasado por los investigadores franceses Ruhlmann y Souville.

La función exacta de la estructura, admiten los autores, sigue sin poder darse por segura. Lo que sí queda establecido con las nuevas dataciones es su cronología.

Desplazamiento del poblado y planificación del espacio

El hallazgo también documenta un cambio en la forma de ocupar el territorio. Durante el Neolítico, la vida en Oued Beht se concentraba en la zona norte de la cresta, más abierta y accesible. Con el paso del tiempo, el núcleo del poblado se desplazó hacia el espolón rocoso del sur, más protegido y fácil de defender.

Giulio Lucarini, del CNR ISPC y del ISMEO, codirector del proyecto y primer firmante del estudio, interpreta ese desplazamiento como la señal de una sociedad capaz de planificar el espacio según necesidades concretas, y no solo de ocuparlo. Las comunidades del noroeste del Magreb en el segundo milenio antes de Cristo, sostiene Lucarini, fueron capaces de concebir y ejecutar obras de una escala que hasta ahora no se había documentado en la zona.

El yacimiento de Oued Beht, situado en la provincia de Khémisset, en la meseta del Zemmour, a un centenar de kilómetros de la costa atlántica actual, ya era conocido por excavaciones anteriores. Entre el 3400 y el 2900 a.C. albergó una comunidad de agricultores que ocupaba entre diez y once hectáreas y mantenía contactos hasta la península ibérica.

Paralelismos con El Argar y reocupación medieval

La cronología de la fortificación coincide con el desarrollo de la cultura de El Argar en las actuales provincias de Almería y Murcia, entre aproximadamente el 2200 y el 1550 a.C. Nada en el estudio sugiere contacto directo entre ambas orillas del Mediterráneo occidental durante esta fase concreta, pero revela una coincidencia llamativa: casi al mismo tiempo, sociedades a ambos lados del Estrecho llegaron a soluciones parecidas, fortificar sus asentamientos y organizar el territorio en torno a la defensa.

La historia de Oued Beht no termina en la Edad del Bronce. Encima del terraplén prehistórico, aprovechando su volumen como base, se levantó siglos más tarde un segundo muro, este de piedra y de cronología muy posterior: la Edad Media islámica, entre los siglos XI y XIII. Junto a él ha aparecido un cementerio de la misma época, que apunta a un probable asentamiento rural.

El propio artículo académico define esta reocupación como el regreso, en los primeros siglos del segundo milenio después de Cristo, de una función que la cresta ya había cumplido dos mil años antes: cerrar y proteger ese mismo punto del terreno.

Queda por resolver la pregunta que motivó la excavación desde el principio: contra qué, o contra quién, se defendía la comunidad de Oued Beht hace 3.500 años. El registro arqueológico del segundo milenio antes de Cristo en el Magreb sigue siendo, en palabras del propio equipo, uno de los periodos peor documentados de la prehistoria reciente de la región. Los investigadores plantean que este hallazgo, sumado a otros descubrimientos recientes en el norte de Marruecos, podría ayudar a perfilar lo que empiezan a llamar una Edad del Bronce magrebí noroccidental, contemporánea de las sociedades del Bronce ibérico.