Mark Bray: amenazas de muerte a profesores ya no son excepcionales

El historiador estadounidense Mark Bray (Nueva York, 1982) tuvo que abandonar precipitadamente Estados Unidos hace un año junto a su pareja y sus hijos pequeños. La razón: Turning Point USA, la organización del recién asesinado Charlie Kirk, le envió amenazas de muerte y divulgó la dirección de su vivienda. Bray, autor de Antifa. El manual antifascista, se niega a ser etiquetado como exiliado, pero reconoce que su vida ha cambiado para siempre.

"Que los profesores recibamos amenazas de muerte ya no es excepcional", afirma Bray, que ha hablado con numerosos colegas que imparten clases sobre género, política o clima y que han sufrido hostigamiento similar, aunque no todos se atreven a hacerlo público. También periodistas. Para el historiador, esta situación se ha convertido en parte del mundo en que vivimos.

Una salida precipitada y un regreso condicionado

La familia logró salir de Estados Unidos al segundo intento, después de que un poder federal cancelara su reserva de avión en el último momento. Antes de partir, fueron sometidos a un interrogatorio poco amable por representantes del Departamento de Seguridad Nacional. Pasaron unos nueve meses en España, donde la noticia de su llegada como "exiliado" del trumpismo suscitó gran curiosidad mediática.

Bray rechaza esa etiqueta: "No creo que mi experiencia sea comparable a la de los exiliados del Chile de Pinochet". Reconoce que el cambio fue brusco para sus hijos pequeños, pero destaca que no perdió su trabajo porque su universidad le permitió dar clases en línea, y que dispone de pasaporte europeo por su ascendencia irlandesa, un privilegio del que carecen otros.

Ahora ha regresado a Estados Unidos, pero vive con nuevas precauciones. Ha vuelto a las aulas, aunque no pasa más tiempo en el campus del absolutamente necesario. "Tuvimos que vender la casa", revela, "y a estas alturas, es mejor que no se sepa dónde vivo".

Un libro que mezcla memoria y análisis

En enero publicará Unpunctuated Death Threats: Notes from a Fascist Present (Melville House), un relato personal sobre sus experiencias del último año que saldrá simultáneamente en catalán (Ara Llibres) y castellano (Now Books). Bray explica que no fue una decisión fácil, pues parte de él hubiera preferido pasar página. En el libro alterna momentos clave de su experiencia con ensayos sobre historia y política, y reflexiona sobre lo que significa ser judío en un contexto marcado por el resurgimiento del antisemitismo y el genocidio en Gaza.

"El antisemitismo –tanto el supuesto como el real– explica mucho de lo que está pasando en política estos días", sostiene. El volumen también indaga en su faceta más personal: padre, pareja y nieto de abuelos que emigraron a Estados Unidos desde Europa del Este.

Bray advierte que la controversia que vivió en 2017, cuando se publicó Antifa, nunca desaparecerá del todo. "Es algo que puede rebrotar en cualquier momento. Lo quiera o no, es parte de mi vida".

Sobre el nuevo macartismo en las universidades, donde se acusa a los profesores de adoctrinar, Bray propone negarse a aceptar lo neutral como algo posible o deseable. En sus clases comparte su perspectiva política con los alumnos y les advierte que se cuiden de tomarla en cuenta. "Me da igual cuáles sean sus opiniones políticas", dice. "Mientras no digan que Hitler tenía razón, no tendremos problema".

El historiador también cuestiona el poder transformador de la enseñanza. "La universidad capitalista limita de forma poderosa los horizontes de transformación social", afirma, y aboga por organizarse como trabajadores para cambiar las estructuras. "Yo soy un padre, un intelectual y un activista. Pero lo que soy más es una persona hastiada y agotada, con ganas de terminar mi trabajo e irme a casa", concluye.