El Rey de Marruecos, Mohamed VI, es considerado el principal empresario del país que dirige. Aunque solo se conocen estimaciones de su fortuna, algunos de sus palacios más importantes son residencias oficiales y están abiertos al escrutinio público en cuanto a su existencia y características.
El mantenimiento de estas viviendas supone millones de euros diarios, ya que cuenta con más de mil sirvientes a su disposición por si decide acudir a cualquiera de ellas en cualquier momento. Entre los palacios más destacados se encuentra el Palacio Dar al-Makhzen en Rabat, su residencia oficial y principal.
Residencias oficiales y palacios históricos
El Palacio Dar al-Makhzen, situado en el recinto amurallado de Touarga, en el corazón de Rabat, fue edificado por última vez en 1864 sobre ruinas de un palacio del siglo XVIII. Destacan sus grandes portones de madera oscura y arcos de piedra, así como sus amplios jardines. El interior permanece cerrado al público por seguridad.
El Palacio Real de Fez, construido en el siglo XIV, es uno de los iconos de Marruecos. Con una extensión equivalente a 80 campos de fútbol, impresiona por sus grandes puertas de oro talladas a mano y su decoración de azulejos. Cuenta con siete puertas únicas y alberga una escuela para la Familia Real, una biblioteca y una escuela de cocina.
La Residencia Real de Bouznika, en la región de Benslimane, es utilizada para estancias de descanso, caza y reuniones oficiales. Su perímetro cuenta con estrictas medidas de seguridad y acceso restringido permanente por parte de la Guardia Real y unidades especiales de la Marina Real.
El Palacio Real de Tetuán, de estilo hispano-musulmán y construido en el siglo XIX, está situado junto a la medina declarada Patrimonio de la Humanidad. Los visitantes no pueden acercarse a menos de 200 metros y está rodeado de policía.
Palacios en otras ciudades y propiedades en el extranjero
El Palacio Real de Casablanca, construido en la década de 1920 durante el protectorado francés, es el segundo más importante del país. El Palacio Real de Mequínez, amurallado y a los pies de las montañas del Atlas Medio, también es residencia oficial cuando el monarca visita la ciudad.
En Rabat, el Palacio Dar Es Salam, con 440 hectáreas de alcornoques, permanece cerrado al público. En Francia, el castillo de Betz, adquirido en 1972 por Hasán II, fue puesto a la venta por Mohamed VI a principios de año, aunque no se ha vendido. También posee un palacete en París, comprado en 2020 por 80 millones de euros, con spa, piscina y jardín.
El Palacio Real de Marrakech, de origen almohade, y el Palacio de la Bahía, construido a finales del siglo XIX, son otras propiedades destacadas. El Palacio de M’diq, residencia de verano, cuenta con un embarcadero privado. El Palacio Real de Tánger, reconstruido en 2010, se utiliza para eventos públicos.
Estas propiedades reflejan el estilo de vida del monarca, aunque muchas no son accesibles al público. La información disponible se limita a los palacios que se conocen públicamente, sin detalles exhaustivos de todos sus bienes.
