La vilica romana: mujer y administradora de vino y aceite

Un reciente estudio arqueológico ha sacado a la luz un hallazgo que redefine el papel de la mujer en la antigua Roma. La investigación, publicada por la arqueóloga Tamara Lewit, demuestra que la vilica, una figura femenina previamente subestimada, no era una simple ama de llaves, sino una verdadera administradora agrícola encargada de supervisar la producción de vino y aceite de oliva, la contabilidad y las ventas. Este descubrimiento se suma a una creciente lista de profesiones y roles que las mujeres desempeñaron en el mundo antiguo, desafiando la visión tradicional de una historia exclusivamente masculina.

Evidencia en los textos romanos

Lewit llegó a esta conclusión tras analizar una amplia variedad de documentos romanos que abarcan cinco siglos, incluyendo leyes, registros comerciales e inscripciones funerarias. En ellos, la vilica aparece no como una mera sirvienta, sino como una gestora con responsabilidades significativas en la operación de fincas productoras de vino y aceite. La investigadora señala que, aunque ninguna vilica dejó un testimonio escrito de su trabajo, es posible escuchar un eco de su voz prestando atención a todas las pruebas disponibles.

Este hallazgo se enmarca en un patrón más amplio. En la antigua Roma, a pesar de las restricciones legales y sociales, las mujeres ocuparon roles diversos como sacerdotisas, emperatrices, comadronas, dueñas de tiendas, capitanas y comerciantes. Un ejemplo es una dedicación del año 200 d.C. en la que dos mujeres se describen a sí mismas como "matronas distinguidas, armadoras y comerciantes del Mar Rojo".

Más allá de Roma: mujeres guerreras y líderes

La evidencia de mujeres en roles de poder no se limita a Roma. En el caso de los escitas, un pueblo nómada de la Edad de Hierro, los análisis de ADN antiguo han revelado que casi la mitad de los individuos de élite enterrados en 21 sitios de Kazajistán y Rusia eran mujeres. Un ejemplo notable es la "Princesa de Urdzhar", encontrada con un elaborado tocado de oro, un altar de piedra y plantas medicinales, lo que sugiere su papel como líder espiritual, sacerdotisa o sanadora. Análisis previos ya habían identificado a mujeres con heridas de batalla y enterradas con armas, como el caso de una guerrera de 13 años descubierta en 1988.

A pesar de que las fuentes históricas griegas ya mencionaban a estas mujeres, durante mucho tiempo fueron ignoradas o descartadas como mitos. Los escitas no son un caso aislado. En la sociedad celta, las mujeres también ocuparon posiciones de autoridad. Los escritores romanos describieron a las celtas como guerreras feroces, y algunas de las primeras gobernantes británicas registradas fueron mujeres, como Cartimandua y Boudica. Sin embargo, estos relatos fueron frecuentemente desestimados hasta que la evidencia genética moderna los confirmó.

Un patrón global de mujeres en el poder

La arqueología y la historia comparada muestran que las sociedades con mujeres en roles prominentes no fueron una excepción. Ya en el siglo XVII, misioneros europeos describían sociedades indígenas americanas con una "igualdad de sexos". El jesuita francés Joseph-François Lafitau describió a los haudenosaunee y wendat como una gynécocratie, o "gobierno de mujeres". En el siglo XIX, académicos como Johann Jakob Bachofen y Lewis Henry Morgan reunieron pruebas de sociedades donde las mujeres ocupaban roles que los europeos consideraban escandalosos.

La investigación de Lewit sobre la vilica se suma a este creciente cuerpo de evidencia que sugiere que las mujeres siempre han tenido un papel activo y complejo en la historia, incluso en sociedades patriarcales. El desafío actual, señalan los expertos, es dejar de tratar estos hallazgos como excepciones y reconocer la diversidad de roles que las mujeres han desempeñado a lo largo del tiempo.