En la mañana del 11 de septiembre de 2001, mientras el World Trade Center ardía tras el impacto de dos aviones, decenas de personas atrapadas en los pisos superiores se vieron forzadas a saltar al vacío. Entre el caos, el fotógrafo de Associated Press Richard Drew tomó una imagen que se volvería icónica: un hombre cayendo en picada, su cuerpo paralelo a las líneas de las Torres Gemelas. La fotografía, publicada al día siguiente por varios periódicos, fue bautizada como 'El hombre que cae' y desde entonces ha sido objeto de controversia y reflexión.
Drew, que entonces tenía 54 años, cubría la Semana de la Moda de Nueva York cuando un camarógrafo de CNN le informó de la explosión en el World Trade Center. Su editor le ordenó correr a la escena. Al salir del metro, se encontró con las dos torres en llamas y comenzó a fotografiar a las personas conmocionadas. Fue un socorrista quien gritó: "¡Dios mío, la gente se está tirando del edificio!". Drew apuntó su cámara y capturó la secuencia.
El momento exacto
A las 9:41, Drew registró los últimos instantes del hombre que cae. "Estaba vertical, con la cabeza gacha, entre las dos torres. Había una simetría. Pero solo estuvo así por un momento", explicó el fotógrafo. La imagen, según él, es representativa de lo sucedido ese día: "Es una de las pocas que muestra a alguien muriendo en el ataque más grave que hemos sufrido en Estados Unidos".
El Servicio Forense de Nueva York determinó que quienes saltaron no podían ser considerados "suicidas", pues fueron expulsados por el humo, el fuego o las explosiones. La causa de muerte fue catalogada como "asesinato". Según un informe de USA Today de 2002, unas 200 personas murieron de esta manera, aunque The New York Times estimó que fueron 50.
La identidad del hombre nunca se confirmó. El periodista Tom Junod intentó identificarlo en 2003 para la revista Esquire, barajando los nombres de Norberto Hernández, chef del restaurante Windows on the World, y Jonathan Briley, ingeniero de sonido de 43 años. La familia de Hernández descartó que fuera él por la ropa, mientras que los hermanos de Briley creyeron reconocerlo. Sin embargo, no hay certeza.
Drew ha reflexionado sobre el significado de la foto: "A mucha gente no le gusta ver esta foto. Creo que la gente se identifica con ella y tiene miedo de tener que enfrentarse a la misma decisión que ese hombre algún día". Para él, es una imagen "silenciosa", distinta a otras fotografías violentas de guerras. Actualmente, 'El hombre que cae' forma parte de una exposición en el Memorial y Museo del 11-S en Nueva York, donde se proyectan imágenes de personas cayendo de las torres. La polémica y el dolor que genera continúan vigentes un cuarto de siglo después.
