La Generalitat anula la multa por la muerte de Luis en la dana

Luis Ángel Saiz, oficial de mantenimiento de carreteras de 45 años, perdió la vida el 29 de octubre de 2024 al ser arrastrado por la riada en la A-3, a la altura de Chiva. Ese día había realizado horas extra, lo que le llevó a estar en el peor lugar en el peor momento. Su empresa, una UTE de conservación de carreteras, no adoptó medida preventiva alguna pese a la alerta roja. La Inspección de Trabajo la sancionó con 60.000 euros, pero la Generalitat Valenciana anuló la multa un año después.

Una muerte evitable

Cristina Rodríguez, madre de Luis, lleva dos años buscando respuestas. "La última vez que hablé con él eran las siete y media. Me dijo que no le esperáramos a cenar, que estaba en un atasco monumental", recuerda. Una hora más tarde, Luis llamó a un compañero para decirle que estaba atascado y muy agobiado. No volvió a coger el teléfono. Al día siguiente, la empresa localizó la furgoneta, pero no a Luis. Su cuerpo fue encontrado dos días después por un grupo de amigos, a 200 metros del vehículo.

La Inspección de Trabajo concluyó en abril de 2025 que la empresa cometió una infracción muy grave al no prever el riesgo y no adoptar medidas preventivas. Sin embargo, en octubre de ese mismo año, la Generalitat, entonces presidida por Carlos Mazón, dejó sin efecto la sanción. La Dirección General de Trabajo argumentó que "nadie responderá de aquellos sucesos que no hubieran podido preverse o que, previstos, fueron inevitables".

La lucha de una madre

Cristina ha presentado una querella contra la empresa y sus responsables, que fue sobreseída, aunque sus abogados luchan por reabrirla. La Fiscalía investiga al alto cargo que anuló las sanciones por si hubiera cometido prevaricación. "Yo quiero verdad, justicia y reparación, por ese orden, no me conformo con que se murió por una mala casualidad", afirma Cristina. La empresa no ha respondido a las preguntas de este medio sobre su gestión del caso.

Luis tenía horario de siete de la mañana a tres de la tarde. La alerta roja fue decretada por Aemet a las 7.36. Pese a las condiciones meteorológicas y la información de cámaras que tenía la empresa, el acta refleja que no hubo información especial ni medidas de prevención para los empleados. Tampoco para Luis que, después de acabar su jornada, hizo horas extra hasta las 17.50. En sus alegaciones, la UTE asegura que las horas extra las hizo de manera "voluntaria", algo que niega tajantemente Cristina.

La madre de Luis se despide en la puerta de su nueva casa, plagada de retratos de su hijo fallecido: "Cuando contactes con la empresa, pregúntales, por favor, qué harían ellos si se les muere un hijo, si se quedarían conformes o buscarían saber qué ha pasado y por qué le mandaron allí".