La Casa Blanca amenaza el acuerdo Ford-Geely en Almussafes

El futuro de la planta de Ford en Almussafes, Valencia, vuelve a estar en el aire. La administración estadounidense ha solicitado formalmente a Ford que rompa sus vínculos industriales con compañías chinas, señalando especialmente a Geely y al fabricante de baterías CATL, por supuestos riesgos para la seguridad nacional. Esta exigencia pone en peligro el acuerdo alcanzado en julio para la factoría valenciana, que iba a permitir a Ford ceder un tercio de las instalaciones a Geely para la producción de vehículos eléctricos.

El secretario de Transporte de Estados Unidos, Sean Duffy, envió una carta al consejero delegado de Ford, Jim Farley, en la que critica tanto la asociación con Geely en España como el uso de tecnología de CATL para baterías. Según el escrito, este tipo de alianzas "ayuda a los adversarios estratégicos a consolidar una posición clave en los mercados occidentales", y añade que una empresa que "aumenta su dependencia de competidores estratégicos deja de ser un socio fiable".

Un acuerdo clave para Almussafes

El pacto, cerrado antes del verano, establecía que Ford mantuviera el 66% de la planta y Geely el 34% restante. La firma china se encargaría de fabricar vehículos eléctricos de bajas emisiones en una parte de las instalaciones, mientras Ford conservaría el espacio para otros modelos, como el Bronco europeo. Para Almussafes, con una capacidad superior a los 400.000 vehículos anuales pero una producción de solo 90.000 unidades en 2025, el acuerdo suponía un balón de oxígeno tras años de recortes y ERTE. Tanto la Generalitat Valenciana como el Gobierno de Pedro Sánchez lo habían celebrado como una señal positiva para el futuro de la factoría.

La carta de Duffy llega pocas semanas después de la visita de Jim Baumbick, presidente de Ford Europa, a Almussafes, donde trató de tranquilizar a los sindicatos ante el 50º aniversario de la planta, que se cumple en octubre. La fábrica, que vio nacer el Fiesta en 1976 y aún emplea a más de 4.000 trabajadores, espera desde hace meses la llegada de un modelo multienergía prometido para mediados de 2027.

Ford ha respondido que las críticas contienen errores factuales y ha defendido la alianza con Geely por su sentido industrial. Mientras tanto, el Departamento de Transporte no ha anunciado sanciones ni intervención formal alguna. En un contexto de tensiones entre Washington y Madrid, la misiva funciona como una advertencia política que podría condicionar el futuro de la planta valenciana.