La Cámara de Representantes aprobó este martes una medida que obligaría al presidente Donald Trump a poner fin a la guerra con Irán, un voto que supone una dura reprimenda política a la gestión del conflicto por parte de su administración a pocas semanas de las elecciones de mitad de mandato. Siete legisladores republicanos respaldaron la iniciativa, tres más que en las dos resoluciones anteriores.
Los nuevos apoyos republicanos provienen de los representantes Mariannette Miller-Meeks y Zach Nunn, ambos de Iowa y con escaños competitivos, y de Nancy Mace, de Carolina del Sur, que abandonará el Congreso al final de este mandato. A ellos se suman los cuatro que ya habían votado a favor en ocasiones previas: Thomas Massie (Kentucky), Tom Barrett (Michigan), Warren Davidson (Ohio) y Brian Fitzpatrick (Pensilvania).
Posturas ante un conflicto abierto
Nunn justificó su voto en un mensaje en la red social X: «No apoyaré otra guerra sin un final claro. Podemos defender a los estadounidenses, presionar a Irán y buscar la paz mientras aseguramos que el Congreso cumpla con su responsabilidad constitucional». En una entrevista previa, el legislador había señalado que su formación respaldará al presidente cuando coincidan, pero que lo cuestionarán en asuntos como los aranceles o el desarrollo de las operaciones en Irán.
Miller-Meeks también se pronunció en X: «No votaré para mantener a nuestros soldados en una guerra abierta, con los habitantes de Iowa pagando demasiado en el surtidor». La congresista añadió que el régimen iraní y sus ambiciones nucleares han sido neutralizados y pidió al presidente que presente al Congreso y al país un plan para cerrar el conflicto.
Esta es la tercera vez que la Cámara, liderada por los demócratas pero con el respaldo de algunos republicanos, ordena a Trump retirar las tropas de Irán. Los demócratas consideran que esta votación es su intento más relevante hasta ahora, al tratarse de una de las últimas del hemiciclo antes de los comicios de noviembre.
El liderazgo republicano en la Cámara no dirige el voto de sus miembros en este tipo de resoluciones, pero Trump ha arremetido contra los legisladores de su partido que se han opuesto a él en este asunto, lo que evidencia que lo considera una prueba de lealtad. El último intento del Congreso por limitar las facultades militares del presidente en Irán terminó de forma dramática en el Senado, donde suficientes republicanos votaron inicialmente a favor hasta que la presión de la Casa Blanca forzó a un senador a cambiar su voto. No está claro si la cámara alta reunirá los votos necesarios de nuevo, aunque los demócratas planean intentarlo esta semana.
Fuera del Capitolio, la opinión pública se muestra cada vez más escéptica: el 67% de los estadounidenses cree que las decisiones de Trump sobre la acción militar en Irán han perjudicado al país, según una encuesta de CNN del verano. Los precios de los combustibles vuelven a subir y el diésel supera los 6 dólares por galón. Además, el propio partido del presidente rechaza ahora financiar más la guerra, por lo que la petición multimillonaria del Pentágono probablemente quede paralizada hasta después de las elecciones.
