El gobierno de Benjamin Netanyahu ha decidido dar un giro a su política exterior y poner fin al boicot formal que mantenía sobre el Partido de la Libertad de Austria (FPÖ). Esta formación ultraderechista, creada en 1956, contó entre sus fundadores con antiguos miembros de las SS y afiliados al Partido Nazi. El ministro de Exteriores israelí, Gideon Saar, ha expresado su deseo de establecer un diálogo abierto y sincero con el partido austriaco.
El anuncio se produjo tras una reunión celebrada en la sede del Parlamento Europeo en Estrasburgo, organizada por el grupo extremista Patriots for Europe, en el que se integran formaciones como Vox, la Lega de Matteo Salvini, el partido de Viktor Orbán y el Rally Nacional de Marine Le Pen. En febrero de 2025, el Likud, el partido de Netanyahu, se unió a este grupo como miembro observador a petición de Vox.
Un acercamiento con antecedentes
Durante su intervención, el líder del FPÖ, Herbert Kickl, condenó los ataques de Hamás del 7 de octubre como un crimen contra la humanidad y adoptó la controvertida definición de antisemitismo de la IHRA. Asimismo, reconoció el vínculo histórico del pueblo judío con Judea y Samaria, y manifestó su intención de trasladar la embajada de Austria a Jerusalén si su partido llega al gobierno, además de comprometerse a profundizar la cooperación con Israel.
Saar elogió estas declaraciones, que apuntan a una normalización de las relaciones con el FPÖ. Hasta ahora, Israel había mantenido un boicot formal debido al pasado nazi de la formación y a las opiniones antisemitas de algunos de sus líderes. Esta postura se ha ido suavizando en los últimos años, en paralelo al acercamiento israelí a otras formaciones de ultraderecha europeas.
El ministro israelí para Asuntos de la Diáspora y lucha contra el antisemitismo, Amichai Chikli, considerado el principal arquitecto de estos acercamientos, calificó el discurso de Kickl como un punto de inflexión histórico en la relación entre el FPÖ, el Estado de Israel y el pueblo judío. Según Chikli, este acercamiento es fruto de un largo proceso de construcción de confianza y cooperación.
El rechazo de la comunidad judía austriaca
La comunidad judía de Austria ha expresado su rechazo a esta normalización. Oskar Deutsch, presidente de la comunidad judía de Viena, había manifestado su temor a tener que empezar a hacer las maletas si el FPÖ llegaba al gobierno. Aunque evitó calificar explícitamente al partido de nazi, subrayó que entre sus filas y sus líderes hay numerosos partidarios de la ideología del Tercer Reich.
En 2017, el propio Netanyahu había afirmado que Israel evitaría contactos con ministros de ultraderecha en Austria, y en 2000, cuando el FPÖ entró por primera vez en el gobierno federal austriaco, Israel retiró a su embajador. Sin embargo, esta política ha cambiado, especialmente desde los ataques del 7 de octubre de 2023, cuando el gobierno israelí más ultraderechista de su historia impulsó el acercamiento con partidos extranjeros que comparten su rechazo al islam, la migración y la izquierda.
Analistas señalan que esta cooperación ofrece a formaciones como el FPÖ la oportunidad de blanquear su pasado nazi. El acercamiento entre Israel y el FPÖ supone un paso más en la estrategia israelí de tejer alianzas con la ultraderecha global, a pesar de las críticas de la comunidad judía austriaca y de los antecedentes históricos de la formación austriaca.
