El encuentro de la Nations League entre Israel e Irlanda, celebrado en el estadio neutral de Debrecen (Hungría), se convirtió en un escenario de protesta política. Los jugadores irlandeses, conocidos como 'los del trébol', expresaron su apoyo a la causa palestina con brazaletes negros y bajando la cabeza durante el himno israelí. La tensión se palpó desde antes del pitido inicial, con la ausencia de saludo entre capitanes y un ambiente cargado en las gradas.
Una decisión dividida
El equipo irlandés estuvo a punto de boicotear el partido, pero tras una votación interna decidieron disputarlo. El portero Gavin Bazunu fue el único que se negó a jugar, argumentando: «Matar a personas inocentes está mal». Su ausencia obligó a que un defensa ocupara su puesto como tercer portero para completar la convocatoria.
Durante el calentamiento, los jugadores irlandeses lucieron brazaletes negros en homenaje a las víctimas de Gaza. Al sonar el himno de Israel, todo el equipo, incluyendo suplentes y cuerpo técnico, inclinó la cabeza en señal de rechazo. La protesta se extendió a la grada, donde un reducido grupo de aficionados israelíes abucheó a los irlandeses.
Un partido con sabor a revancha
En lo deportivo, Irlanda dominó con claridad. A los 13 minutos, Troy Parrott abrió el marcador. Antes del descanso, Adam Idah y Moylan ampliaron la ventaja, sellando el 0-3. Moylan celebró su gol besando el escudo de su camiseta.
El ministro de Relaciones Exteriores de Israel, Gideon Saar, criticó duramente a Irlanda antes del encuentro, afirmando que estaban «en el lado equivocado de la Historia» y comparando su postura con el saludo nazi de 1939. Irlanda reconoció oficialmente al Estado palestino en 2024, junto a España y Noruega.
El próximo domingo, ambos equipos volverán a enfrentarse, esta vez con Irlanda como local, pero el partido se jugará en Backa Topola (Serbia), lejos de Dublín. La tensión política sigue latente en esta serie de enfrentamientos.
