Irán condiciona Ormuz a la caída de Trump y Netanyahu

Un alto asesor del líder supremo de Irán ha elevado la apuesta en el conflicto con Estados Unidos e Israel al vincular la reapertura del estratégico estrecho de Ormuz a la salida del poder de Donald Trump y Benjamin Netanyahu. La declaración de Mohammad Bagher Zolghadr, consejero político del ayatolá Mojtaba Jameneí, endurece las condiciones que Teherán había planteado hasta ahora para desbloquear la vía navegable.

La exigencia llega en un momento de mensajes contradictorios: mientras el asesor iraní mantiene un tono de confrontación, el presidente estadounidense asegura que Teherán busca un acuerdo para terminar con casi siete meses de guerra.

Una demanda que supera las condiciones anteriores

Zolghadr hizo pública su postura al cumplirse 200 días de lo que describió como la resistencia iraní contra sus enemigos. "Nuestros combatientes no abrirán el estrecho de Ormuz hasta que el criminal Trump y el sediento de sangre Netanyahu sean derrocados del trono del poder", afirmó, y calificó ese paso como la primera fase de la venganza de Irán.

El asesor ya había invocado anteriormente las muertes de civiles en Minab y Lamerd para pedir que se mantuviera la resistencia contra Estados Unidos e Israel. Su lenguaje actual va mucho más allá de las condiciones que expuso en agosto, cuando condicionó la reapertura completa del estrecho a que Washington pusiera fin a la acción militar, retirara sus fuerzas de los alrededores de Irán, levantara las sanciones, liberara los activos iraníes congelados y pagara compensaciones.

Zolghadr ya no ocupa el cargo de secretario del Consejo Supremo de Seguridad Nacional de Irán. Mohsen Rezaei lo reemplazó en agosto y, posteriormente, Zolghadr fue designado asesor político de Jameneí. No está claro si su demanda de que Trump y Netanyahu dejen el poder representa una nueva posición negociadora formal del Gobierno iraní o es un mensaje político propio.

Trump habla de acuerdo mientras persisten las dudas

La declaración del asesor iraní coincidió con un tono notablemente más optimista de Trump sobre el fin del conflicto. "Bueno, esperemos que estemos cerca del final de la guerra", dijo el miércoles a periodistas en Carolina del Norte. "Quieren hacer un acuerdo. Veremos cómo resulta".

El mandatario estadounidense también aseguró que Washington había recibido comunicación "directa" de Teherán, aunque la capital iraní no ha confirmado públicamente nuevas negociaciones directas. La agencia Reuters informó el jueves de que no se han producido conversaciones entre Estados Unidos e Irán para poner fin a la guerra desde que un acuerdo interino se desmoronó en junio. El conflicto comenzó el 28 de febrero con ataques conjuntos de Washington y Tel Aviv contra Irán, seguidos de ataques iraníes contra Israel y los Estados del Golfo que albergan fuerzas estadounidenses.

Ormuz, epicentro de la crisis energética

El estrecho de Ormuz se ha convertido en uno de los puntos de presión más importantes del conflicto. Antes de la guerra, alrededor de una quinta parte del petróleo y del gas natural licuado del mundo pasaba por esa vía. Los volúmenes de transporte marítimo siguen muy alterados, lo que contribuye a impulsar los precios de la energía en todo el mundo.

El panorama energético regional se ha complicado aún más por los ataques contra infraestructuras saudíes y la reanudación de los combates con los hutíes de Yemen, alineados con Irán. Trump tiene previsto reunirse con líderes del Golfo al margen de la Asamblea General de la ONU en Nueva York el próximo martes para abordar la guerra y posibles acuerdos posteriores al conflicto. Está previsto que participen líderes o altos cargos de Arabia Saudí, Emiratos Árabes Unidos, Catar, Baréin, Kuwait y Omán.

La intervención de Zolghadr ilustra, sin embargo, la distancia que persiste entre el discurso optimista de Washington y la retórica dura de Teherán.