La desaparición del bebé Nizan, de 18 meses, ha terminado en tragedia. Los Mossos d'Esquadra han localizado su cadáver en la vivienda familiar de Santa Bàrbara, en la calle Major, donde vivían hacinados decenas de perros. El hallazgo se produjo este jueves durante una diligencia judicial y policial en la que los padres, detenidos, acompañaron a los agentes.
La madre del pequeño había confesado telefónicamente a su abuelo que el bebé estaba enterrado en la casa. Esta información ha cobrado ahora relevancia tras el descubrimiento de los restos, aunque las autoridades no han ofrecido detalles sobre las circunstancias del hallazgo.
El caso se destapó el pasado viernes, cuando los Mossos desalojaron hasta 28 perros que malvivían en el inmueble. La situación en el interior era dantesca: basura, escombros y animales enfermos o muertos. Sin embargo, en aquella primera intervención no se encontraron indicios de un posible cadáver humano.
Una investigación que arranca con la denuncia del abuelo
La investigación se inició después de que el abuelo del menor denunciara su desaparición en la comisaría de los Mossos d'Esquadra. Desde entonces, los agentes buscaban indicios para esclarecer qué había ocurrido con el bebé. La pareja fue detenida el miércoles en Valencia por la Policía Nacional y este jueves ha pasado a disposición de un juzgado de Amposta.
La vivienda, de dos plantas con bajos, terrado y aparcamiento, acumulaba tal cantidad de residuos que ha sido necesaria la intervención de una empresa especializada en limpieza extrema. Durante tres días, los trabajadores han retirado camiones de basura del interior, aunque este jueves las tareas quedaron condicionadas por las diligencias judiciales.
El caso permanece bajo secreto de actuaciones, y los investigadores centran sus esfuerzos en esclarecer las circunstancias de la muerte de Nizan. La diligencia realizada con los padres en el interior de la vivienda puede resultar clave para el avance de la investigación.
Un bebé que fue recibido oficialmente por el municipio
Nizan había sido el primer bebé nacido en Santa Bàrbara en 2025, y el Ayuntamiento le dio la bienvenida oficialmente, publicando incluso una fotografía en su página web. Esa página ha sido borrada del sitio del consistorio, pero la imagen del pequeño habría dado credibilidad a la denuncia del abuelo.
El alcalde de Santa Bàrbara, Josep Lluís Gimeno, ha explicado que la familia residía en el municipio desde 2019 y estaba integrada en la vida cotidiana. La madre llevaba a los niños a la escuela y participaba en actividades sociales, mientras que el padre era descrito como una persona que «difícilmente interactuaba con la gente».
Los servicios sociales del Consell Comarcal del Montsià tenían expedientes abiertos sobre la familia, y ya se habían producido actuaciones previas relacionadas con los animales que convivían en la vivienda. El alcalde ha reconocido que, visto desde la situación actual, «no era el mejor lugar para vivir», aunque ha remarcado las dificultades legales para acceder a un domicilio particular sin una denuncia previa.
El hallazgo del cadáver ha causado una profunda conmoción en Santa Bàrbara, un municipio pequeño donde la noticia ha golpeado con fuerza. Los vecinos se han mostrado consternados ante lo ocurrido, mientras la investigación continúa bajo secreto judicial para determinar las causas de la muerte y las responsabilidades.
La pareja tenía cuatro hijos, y los menores estaban escolarizados. Ahora, el foco se centra en esclarecer los hechos y en determinar qué llevó a la muerte del pequeño Nizan, cuyo nombre ha quedado ligado a una de las investigaciones más trágicas de los últimos tiempos en la comarca del Montsià.
