Un alto mando militar retirado del Reino Unido ha lanzado una advertencia contundente: el país no está listo para una guerra de gran envergadura y la reintroducción del servicio militar obligatorio podría ser inevitable. Sir Richard Shirreff, excomandante supremo aliado adjunto de Europa, sostiene que el actual ejército de 70.000 efectivos es insuficiente para los desafíos bélicos que se avecinan, en un momento de máxima tensión con Rusia por el respaldo británico a Ucrania.
Un ejército insuficiente
En declaraciones a la BBC, Shirreff comparó el ambiente actual con el de los veranos eduardianos previos a 1914, cuando se hablaba de guerra pero se consideraba impensable. «Un ejército de 70.000 hombres simplemente no va a dar la talla en el tipo de guerra que vamos a tener que afrontar. Así que no veo cómo podríamos generar la capacidad militar necesaria sin algún tipo de convocatoria», afirmó.
El general retirado subrayó que la invasión rusa de Ucrania en 2014 marcó un punto de inflexión en la seguridad europea y abogó por examinar sistemas de conscripción como el de Noruega, donde todos los estudiantes al terminar la escuela se registran para el servicio militar y reciben un año de entrenamiento. Según Shirreff, esa experiencia luego es valorada positivamente en el ámbito laboral.
Presión rusa y debate europeo
Las declaraciones se producen después de que Moscú renovara sus advertencias contra Londres por el uso de drones de largo alcance fabricados en el Reino Unido en ataques dentro de territorio ruso. La embajada rusa en Londres llegó a afirmar en agosto que el país «actúa como cómplice y copartícipe» de crímenes y que sus acciones «tendrán consecuencias».
Shirreff también alertó que Rusia considera estar en guerra con la OTAN desde 2014, no de forma convencional, sino mediante acciones para socavar la integridad de los estados y alianzas. No descartó escenarios indirectos, como un intento de tomar el archipiélago de Svalbard, que pondrían a prueba la cohesión de la alianza.
El debate sobre el tamaño y la estructura de las fuerzas armadas europeas se intensifica tras más de una década de agresiones rusas. Para el Reino Unido, la cuestión es especialmente urgente mientras intenta reconstruir reservas de municiones y aumentar su preparación tras años de gasto militar limitado. La intervención de Shirreff devuelve la conscripción al centro de la discusión sobre la postura defensiva británica en un entorno cada vez más peligroso.
