El alto el fuego firmado en octubre de 2025 no ha detenido la violencia en Gaza. Según los últimos datos del Ministerio de Salud del enclave, al menos 1.402 palestinos han sido asesinados y 4.881 han resultado heridos desde la entrada en vigor de la tregua, hace casi un año. La cifra total de víctimas desde octubre de 2023 asciende a 73.922 fallecidos y 174.995 heridos.
La población gazatí sobrevive confinada en un tercio del territorio, entre edificios destruidos y con la amenaza constante de las "líneas amarillas" trazadas por el ejército israelí. Cualquier desplazamiento cerca de esas demarcaciones puede ser mortal.
Un plan de reconstrucción bloqueado
El denominado "Plan de reconstrucción para Gaza", impulsado por Estados Unidos y su "Junta para la Paz", permanece paralizado. No se ha producido ningún avance desde su presentación hace un año. Hamás no ha entregado las armas, argumentando que Israel no ha mostrado compromiso alguno con la paz, y los ataques han continuado sin tregua.
En la Asamblea General de la ONU de esta semana se ha mencionado una cifra de 2.450 millones de dólares para "empezar la reconstrucción", pero sin hoja de ruta definida. Jared Kushner, yerno de Trump y responsable de capitanear el plan, ha estimado que la reconstrucción total requerirá unos 71.400 millones de dólares.
Netanyahu, en la ONU sin ser detenido
El primer ministro israelí, Benjamin Netanyahu, sobre quien pesa una orden de arresto de la Corte Penal Internacional por crímenes de guerra, asistió el jueves 24 de septiembre a la Asamblea General de la ONU. Pudo sobrevolar el espacio aéreo de varios países sin impedimento y pronunciar su discurso, mientras el presidente de la Autoridad Palestina, Mahmoud Abbas, tuvo que intervenir por videoconferencia al no recibir visado.
Durante su alocución, Netanyahu negó las acusaciones de genocidio, calificándolas de "la gran mentira del siglo", y tildó de "antisemita" al alcalde de Nueva York, Zohran Mamdani. Gran parte de los delegados internacionales abandonaron la sala en señal de protesta, un gesto que el israelí describió como "cobarde". En paralelo, cientos de personas se manifestaron en las calles de Manhattan contra su presencia y contra la impunidad que le permite entrar en Estados Unidos sin ser detenido.
A pocas semanas de las elecciones del 27 de octubre, Netanyahu afronta una investigación por corrupción y, según una investigación del periódico israelí Haaretz, su Ejecutivo habría estado advertido de los planes de Hamás para el 7 de octubre de 2023. El primer ministro apura sus últimos cartuchos apelando a la "defensa del Estado de Israel" y al "derecho de Israel a existir" para justificar sus acciones.
Gestos simbólicos y silencio internacional
En vísperas del Yom Kippur, el presidente israelí, Isaac Herzog, indultó y eliminó los antecedentes penales del militar Elor Azaria, condenado en 2016 por homicidio involuntario tras disparar en la cabeza al palestino Abdel Fattah al-Sharif. Azaria solo cumplió nueve meses de condena. La medida envía un mensaje de impunidad para quienes matan a palestinos.
La comunidad internacional, mientras tanto, sigue sin adoptar medidas contundentes. La alta representante de la UE para Asuntos Exteriores, Kaja Kallas, ha reconocido en una entrevista con Al Jazeera que la división entre los Veintisiete ha llevado a un "punto muerto" respecto a Palestina. "Sabemos que Israel está violando el Artículo 2 del Acuerdo de Asociación, y eso ha generado discusiones entre los Estados miembros", declaró Kallas, quien admitió que la ayuda humanitaria no está llegando a Gaza y que "es motivo de gran preocupación", aunque sin señalar a los responsables.
A las puertas del tercer aniversario del inicio del genocidio, la población de Gaza sigue atrapada entre la violencia, la falta de reconstrucción y la indiferencia de una comunidad internacional que no logra traducir sus declaraciones en acciones concretas.
