Finlandia prometió 100.000 empleos y se hunde en el paro con la ultraderecha: la receta que Feijóo y Abascal quieren para España

Finlandia, gobernada desde 2023 por una coalición de conservadores y ultraderecha, atraviesa una crisis laboral con una tasa de desempleo del 10,5%, pese a haber prometido la creación de 100.000 empleos. Mientras tanto, España encadena máximos históricos de ocupación, con 22,8 millones de trabajadores y una tasa de paro inferior al 10%. Esta comparación pone en cuestión las recetas laborales que PP y Vox defienden para España.

El país nórdico, que durante décadas fue un referente europeo en bienestar y empleo, ve ahora cómo su mercado laboral se deteriora. En junio de 2026, el número de personas ocupadas era inferior al registrado un año antes, y el desempleo ha aumentado con fuerza. El Gobierno de Petteri Orpo, en el que participa el Partido de los Finlandeses, llegó al poder con el compromiso de mejorar las cuentas públicas y crear empleo, pero la realidad ha sido muy distinta.

La promesa incumplida de 100.000 empleos

El Ejecutivo finlandés prometió aumentar el empleo en 100.000 personas, una de sus grandes promesas electorales. Sin embargo, la evolución ha sido la contraria: el empleo se ha deteriorado y el paro ha aumentado. Finlandia arrastra problemas económicos que no se explican solo por la ideología del Gobierno, como la debilidad de sectores industriales o la situación internacional, pero la agenda de recortes y reformas laborales impulsada por Orpo ha sido clave.

El Gobierno de Orpo ha apostado por reducir el gasto público y flexibilizar el mercado de trabajo, medidas que PP y Vox han defendido en España en numerosas ocasiones. La pregunta que surge es: ¿qué habría ocurrido en España si se hubieran aplicado esas recetas? PP y Vox han votado contra la reforma laboral, las subidas del Salario Mínimo Interprofesional y la reducción de la jornada laboral, medidas que han contribuido a la mejora del empleo en España.

España bate récords de empleo

Los datos de la Encuesta de Población Activa del INE muestran que en el segundo trimestre de 2026 España alcanzó los 22.779.000 ocupados, con 486.000 empleos creados en tres meses y 510.200 en el último año. El desempleo cayó en 213.300 personas, situándose en 2.495.300, y la tasa de paro bajó al 9,87%. La economía española creció un 0,7% trimestral y un 2,7% interanual, con un aumento del empleo equivalente a tiempo completo del 2,3%.

La reforma laboral impulsada por el Gobierno de Pedro Sánchez ha convertido la contratación indefinida en la norma y ha reducido drásticamente la temporalidad. España ha pasado de destruir empleo con facilidad a crear cientos de miles de puestos de trabajo, incluso en un contexto internacional complicado. Este cambio de modelo es el que la derecha española debería explicar si quiere plantear una alternativa.

La advertencia finlandesa

Finlandia ofrece una advertencia, aunque no una receta automática para interpretar lo que ocurriría en España. Su experiencia demuestra que ningún país tiene garantizado un mercado laboral sólido para siempre y que las decisiones económicas tienen consecuencias. Ser un país nórdico no inmuniza frente al desempleo.

España, por el contrario, está atravesando una etapa de creación de empleo que habría parecido difícil de imaginar hace unos años. Para una persona que busca trabajo, la economía se mide en una nómina, en un contrato, en poder pagar una vivienda. Ese es el verdadero debate.

Feijóo y Abascal quieren gobernar España, pero deben explicar qué harían con los 22,8 millones de personas que hoy tienen trabajo. En Finlandia, el paro alcanza el 10,5%; España acaba de bajar del 10%. Los españoles tienen derecho a decidir qué camino quieren seguir, pero antes deberían conocer el precio de cada alternativa.