Alt-Ex numeraria auxiliar del Opus Dei relata 17 años de explotación en Perú

Ex numeraria auxiliar del Opus Dei relata 17 años de explotación en Perú

Ex numeraria auxiliar del Opus Dei relata 17 años de explotación en Perú

María Minga Calderón, de 43 años y oriunda de Piura, fue durante 17 años numeraria auxiliar del Opus Dei, la categoría más baja de la organización católica dedicada al servicio doméstico de sus jerarquías. Es la primera mujer en Perú en contar públicamente su experiencia, sumándose a una ola de denuncias que comenzó en Argentina en 2021 y que ya se extiende por diez países de América y Europa.

Cada día, a las 5:55 de la mañana, un timbre la despertaba. Debía arrodillarse, besar el suelo y decir en voz alta: “¡Serviam!” (Serviré). Ese “minuto heroico” marcó su rutina durante casi dos décadas. “Yo fui numeraria auxiliar, que somos las mujeres que servimos, limpiamos, cocinamos y hacemos toda la atención doméstica de las casas de ‘la Obra’”, relata.

El ingreso a la Obra

María creció en Machay, un caserío de Piura, en una familia de 11 hermanos. A los 16 años se fue a Lima a trabajar en una casa de familia, pero no le pagaban. Una conocida la invitó a reuniones en un edificio de Miraflores, el centro Casagrande, que resultó ser la sede del Opus Dei en Perú. Allí, rodeada de chicas jóvenes del interior, empezó a sentir presión para ingresar. “Me decían que Dios me quería en la Obra, que era demasiado egoísta si no aceptaba”, recuerda. Finalmente, el 14 de agosto de 2005, escribió la carta de admisión.

Al ingresar, le entregaron el Plan de Vida: oraciones en latín, meditación en un oratorio a oscuras, confesión semanal, dormir en el suelo una vez por semana, ducharse con agua fría y dos elementos de autoflagelación: el cilicio y las disciplinas. “Está todo hecho como para que no tengas un minuto libre y no puedas pensar”, dice.

María vivió en Casagrande, donde atendía a entre 60 y 70 personas de las residencias vecinas, cocinando, limpiando y lavando ropa sin contacto con los hombres. Trabajaba más de 10 horas al día, de lunes a lunes, sin recibir salario. “Te meten dentro un gran ideal que termina por convencerte”, afirma.

Experiencia en el extranjero

A los dos años la enviaron a Santiago de Chile para su formación doctrinaria. Allí notó un trato más igualitario que en Perú. Luego, en 2011, fue destinada a Roma, a la sede central del Opus Dei, donde vivió seis años. Trabajó en Villa Sachetti, la administración del complejo, atendiendo a 150 personas. “Habían mujeres deprimidas de las que nadie se preocupaba, eso me hizo daño”, confiesa.

Al regresar a Perú en 2017, su crisis se agudizó. Veía a compañeras enfermas o deprimidas sin atención. Pidió estudiar computación, pero le negaron el permiso. En 2020, durante una visita a su madre enferma en Piura, sintió alivio. Una psicóloga ajena a la Obra le preguntó: “Si esto fuera un trabajo que te hace mal, ¿qué harías?”. Entonces decidió irse.

La salida

En 2022 escribió la carta de dispensa y se fue a casa de sus padres. Desde allí avisó que no regresaría. “Cuando te quieres ir te dicen que le estás fallando a Dios y que no vas a poder ser feliz afuera”, recuerda. Al salir, no tenía dinero ni bienes. Trabajó como empleada doméstica en varias casas hasta que pudo viajar a Italia en 2026.

Durante sus 17 años, nunca recibió un sueldo. Solo después de las denuncias de 43 mujeres en Argentina, el Opus Dei abrió cuentas bancarias y depositó salarios que debían entregar. “Me hacían cobrar y luego dar el dinero”, dice. Ella sobrevivía con asignaciones para gastos personales mínimos, como pasta dental o desodorante.

Denuncias globales

El caso de las 43 mujeres argentinas llevó a que la justicia federal acusara en 2024 a cinco sacerdotes del Opus Dei por trata de personas. El papa Francisco intervino por primera vez en la historia de la organización, quitándole la jerarquía y ordenando reformas. Ahora, el papa León XIV tiene la última palabra sobre el futuro de la orden.

María Minga decidió hablar para que se haga justicia. “Muchas mujeres han sido vulneradas. El Opus Dei se ha aprovechado de ellas por su vulnerabilidad. Por justicia y por humanidad”, concluye.

Por Redacción Tus Noticias Today

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