Europa se prepara para un conflicto más amplio con Rusia

Europa está intensificando su preparación ante la creciente posibilidad de un conflicto más amplio con Rusia que trascienda las fronteras de Ucrania. La preocupación se ha extendido por todo el continente, incluso en países tradicionalmente neutrales como Suiza, que ha adoptado una nueva estrategia de seguridad nacional. El foco de atención se centra en el estrecho de Suwalki, un corredor de unos 65 kilómetros que conecta los países bálticos con el resto de la OTAN y que es considerado un punto vulnerable.

El estrecho de Suwalki, un punto crítico

El estrecho de Suwalki, que une Polonia y Lituania, es la única conexión terrestre entre los estados bálticos (Lituania, Letonia y Estonia) y el resto de la alianza. Recientemente, Bielorrusia, el aliado más cercano de Rusia, realizó ejercicios militares cerca de esta zona, lo que ha elevado las alarmas. El primer ministro polaco, Donald Tusk, advirtió que Rusia podría lanzar ataques con drones o misiles contra países de la OTAN y disfrazarlos como accidentes.

En este contexto, el presidente francés, Emmanuel Macron, convocó a los líderes políticos de su país para una reunión de inteligencia confidencial y anunció nuevas medidas para proteger infraestructuras críticas de los ataques híbridos rusos. El Reino Unido ha instado a sus ciudadanos a prepararse para una posible guerra, almacenando alimentos y agua, mientras que Alemania está preparando sus hospitales para una eventual agresión.

La lección de Ucrania

La experiencia de Ucrania ha sido una dura advertencia para Europa sobre las exigencias de la guerra moderna. No se trata solo de material militar; los países necesitan redes eléctricas resistentes, hospitales capaces de manejar grandes cantidades de víctimas, comunicaciones redundantes y gobiernos que puedan operar bajo presión sostenida. La OTAN ha publicado nuevos requisitos de resiliencia nacional que abarcan desde la continuidad del gobierno hasta el suministro de alimentos y atención médica durante crisis y conflictos.

La OTAN está estudiando cómo los ucranianos han mantenido los servicios esenciales bajo ataques rusos constantes. Este intercambio de lecciones marca un giro significativo: Ucrania ya no solo recibe enseñanzas de la OTAN, sino que también las proporciona. La preparación se convierte así en parte de la disuasión, mostrando a Putin que su agresión no funcionará.

La incertidumbre sobre Estados Unidos

Un factor adicional que impulsa la urgencia europea es la incertidumbre sobre el compromiso de Estados Unidos con la defensa colectiva de la OTAN. Aunque el presidente Donald Trump ha fortalecido la alianza, su compromiso con la cláusula de defensa mutua es incierto. Moscú es consciente de esta ambigüedad.

Rusia sigue empantanada en Ucrania, pero Putin no necesita otra invasión a gran escala para desafiar a la OTAN. Puede escalar gradualmente: sabotaje, ciberataques, planes de asesinato, ataques con drones o misiles, y luego una operación militar limitada para probar si la OTAN mantiene su palabra. La pregunta clave es si Estados Unidos iría a la guerra con Rusia por un territorio como el estrecho de Suwalki. La respuesta, según los analistas, es incierta, lo que debilita la disuasión.

El fin de las ilusiones

Durante tres décadas después de la Guerra Fría, Europa permitió que su preparación nacional se atrofiara. Los riesgos de guerra parecían remotos y el gasto militar disminuyó. Esa era ha terminado. Europa se prepara para la guerra porque sus líderes entienden que la disuasión depende de lo que Putin crea, y la respuesta de Estados Unidos a un conflicto más amplio sería incierta.

Los ejercicios bielorrusos cerca del estrecho de Suwalki han generado alarma porque, a pesar de las dificultades de Rusia en Ucrania, la ecuación de disuasión se ha debilitado. La mejor manera de prevenir una guerra más amplia es asegurarse de que Putin crea que fracasará. Sin embargo, los movimientos urgentes en las capitales europeas sugieren una creciente preocupación de que Putin pueda creer lo contrario.