Euríbor al 3,4% y bono español al 4,1%: la deuda tensiona las hipotecas

El Euríbor a 12 meses ha alcanzado el 3,379%, su nivel más alto desde julio de 2024, mientras el bono español a 10 años ha regresado al 4,1%, una cota que no se veía desde 2013. La escalada de las rentabilidades de la deuda soberana a nivel global está elevando el coste de financiación de los Estados y se traslada directamente al precio de las hipotecas variables.

La venta masiva de renta fija soberana continúa extendiéndose por los principales mercados, provocando caídas de precios y subidas de rentabilidad. Las bolsas, sin embargo, cotizan ajenas a este movimiento.

Impulso global de los rendimientos

El repunte no es exclusivo de España. El bono estadounidense a 10 años alcanza el 5,22%, máximo desde 2007; el británico se sitúa en el 5,4%; el japonés escala al 3,08%; y el francés roza el 4,7%. En Alemania, el 'bund' ronda el 3,6%, en cotas no vistas desde 2010.

Las cifras reflejan el creciente nerviosismo de los inversores, que aceleran las ventas de deuda ante el repunte de la inflación, el encarecimiento de la energía y el deterioro de las perspectivas fiscales. La consecuencia es un aumento del coste de financiación de los Estados que se extiende a otros índices, como el Euríbor, referencia de las hipotecas variables en Europa y termómetro para préstamos corporativos y financiación al consumo.

El tipo al que se prestan dinero los grandes bancos a 12 meses vista se ha elevado hasta el 3,379% este viernes 25 de septiembre, su cotización más alta desde hace dos veranos, y amplía la diferencia respecto a los tipos oficiales a los 100 puntos básicos, máximo también desde hace más de dos años.

"El Euríbor a 12 meses ha vuelto a alcanzar los picos de este año, y el interés a 6 meses también ha superado claramente el 3%. Aunque muchos escenarios de tipos de interés siguen siendo posibles, en estos niveles los precios ya incorporan bastantes subidas de tipos por parte del BCE", apunta Jan von Gerich, analista de Nordea.

Efectos dispares

La subida generalizada de los tipos favorece a los bancos a través de sus carteras de bonos o swaps, lo que les permite reinvertir a niveles más altos y generar ingresos por intereses adicionales. "Estos benefician al margen de interés, independientemente de la actividad comercial con la clientela", comentan desde la gestora Lazard Frères.

Los expertos de la firma francesa ven otro lado positivo: se está invirtiendo en economía productiva de forma masiva. "El crecimiento de los volúmenes de préstamos se acelera en todos los países europeos, impulsado principalmente por la demanda de las empresas para financiar sus inversiones (ciclo de capex)", añaden.

En opinión de Lazard Frères, los ratios de endeudamiento del sector privado se mantienen en niveles históricamente bajos desde hace casi dos décadas, el crecimiento de los volúmenes de crédito sigue siendo sólido y no afecta a la calidad de los activos de los bancos, que continúan presentando un bajo coste del riesgo.

Financiación más cara en 13 años

En España, la rentabilidad del bono a 10 años ha escalado hasta el entorno del 4,1%, una cota que devuelve al mercado a niveles de 2013. Se trata del precio más caro de financiación del Estado a ese plazo en 13 años. En Francia, la rentabilidad del bono a 10 años se sitúa en el 4,7%, en niveles que no se observaban desde 2008.

El repunte de las rentabilidades se produce en un entorno complejo para los mercados de deuda. La inflación vuelve a ganar fuerza, el petróleo y otras materias primas energéticas se han encarecido y los gobiernos recurren a un mayor gasto público para amortiguar las consecuencias económicas de la guerra con Irán y Ucrania.

El problema adquiere una dimensión global. La deuda pública mundial ya supera los 365 billones de dólares (unos 320 billones de euros) después de aumentar en otros 10 billones de dólares durante los seis primeros meses del año. Solo EEUU marcará un récord en 2026 por su déficit, tras incrementar en 2 billones de dólares su deuda, hasta superar los 40 billones. La combinación de mayores tipos, déficits elevados y una montaña de deuda a refinanciar está golpeando a los bonos.

El mercado de deuda soberana afronta así una jornada de fuertes tensiones, con el Euríbor en máximos de dos años y el bono español en niveles de 2013, mientras los inversores siguen de cerca la evolución de la inflación y las políticas fiscales.