Un análisis de la revista estadounidense The Atlantic sostiene que Irán se ha consolidado como la potencia dominante en la región de Asia Occidental, superando a Estados Unidos e Israel. El estudio, publicado el domingo, subraya que la guerra fallida de Washington y Tel Aviv contra Teherán ha reconfigurado el equilibrio estratégico del Golfo Pérsico.
Según el análisis, Irán ha logrado revertir décadas de desventaja estratégica y ahora impone su propia dinámica en la zona. La publicación afirma que Teherán resistió los golpes de las armas más avanzadas de sus adversarios y sobrevivió, transformando por completo la estructura de poder en el Golfo Pérsico.
El medio destaca que la idea de que un Irán debilitado económicamente cedería ante la presión estadounidense ha quedado desmentida. "Irán no necesita negociar con Estados Unidos", enfatiza, y subraya que el control del estrecho de Ormuz no es negociable.
La revista también menciona el memorando firmado entre Teherán y Washington en junio, calificándolo como "una victoria clara para Irán", ya que reconoce la autoridad iraní para gestionar el tránsito marítimo conforme al derecho internacional.
Un desafío mayor que el nuclear
The Atlantic advierte de que EE.UU. enfrenta ahora un desafío mayor que el nuclear: "Un Irán que ha derrotado a Estados Unidos, que ya no teme un ataque y que controla el acceso al Golfo. Ni siquiera las armas atómicas le habrían dado ese poder; se lo ha otorgado la guerra fallida de Washington y Tel Aviv contra Teherán".
El medio menciona que actores regionales clave como Egipto, Arabia Saudí y los Emiratos Árabes Unidos estaban alineados con Estados Unidos, pero concluye: "De ahora en adelante, la potencia dominante en la región será Irán, no Estados Unidos ni Israel. Los países vecinos ya se están adaptando a esta nueva realidad, y las potencias más lejanas harán lo propio".
En paralelo, el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, anunció una nueva ofensiva económica contra Irán, descrita como un "Día D" y la mayor operación de este tipo contra un país, con el objetivo de cortar las vías de financiación de Teherán. Washington amenaza con represalias económicas contra cualquier entidad que contribuya a mantener los flujos de dinero hacia Irán.
Sin embargo, Irán ha sido victorioso en el plano militar ante la guerra de agresión que retomaron EE.UU. e Israel en febrero, y las autoridades iraníes recuerdan que la nación persa ha sabido sortear años de sanciones unilaterales. El estudio de The Atlantic refleja así un cambio de percepción sobre el equilibrio de poder en la región, con Irán como actor central.
