El libro que llamó al euskera 'lengua de Satanás' llega a Navarra

La editorial Mintzoa ha adquirido un ejemplar de la primera edición de 1612 del 'Tableau de l'inconstance desde mauvais anges et démons', de Pierre de Lancre, un tratado que calificó el euskera como la 'lengua de Satanás'. El volumen, comprado a un anticuario francés hace cuatro meses, es una pieza clave de la demonología europea y documenta la violenta persecución de brujas en Lapurdi en 1609.

El libro, impreso en París por Jean Berjon, incluye una lámina de un akelarre insertada en la edición de 1613. Aritz Otazu, editor de Mintzoa, lo trajo personalmente a Navarra y lo sometió a análisis de expertos, que lo autentificaron y extrajeron frases relacionadas con el territorio. Según Otazu, no hay otro ejemplar similar en Navarra, aunque sí en la Biblioteca Nacional de Madrid y en Burdeos.

Un tratado entre las 'cuatro joyas' de la demonología

Pierre de Lancre, jurista nacido en Burdeos en 1553, fue enviado por el rey Enrique IV de Francia y III de Navarra a investigar la brujería en Labourd (Lapurdi), entonces parte del Reino de Navarra. En solo cuatro meses, dirigió una investigación sin precedentes: interrogó a centenares de personas, denunció a 46 –entre ellas 12 sacerdotes– y ordenó ejecutar a cerca de 35. Sus acciones tuvieron repercusión a ambos lados de la frontera y motivaron la última gran caza de brujas de la Inquisición española, la de Zugarramurdi, que concluyó en el Auto de Fe de Logroño de 1610.

El editor destaca que el libro es "una de las cuatro joyas de la brujería y la demonología" publicadas en Europa. Las otras tres son el 'Malleus Maleficarum' (1486), el 'Daemonologie' del rey Jacobo VI de Escocia (1597) y el 'Compendium Maleficarum' de Francesco Maria Guazzo (1608).

Misoginia y prejuicios contra los vascos

En el 'Tableau', Lancre compartió sus impresiones sobre los habitantes de la región vascofrancesa, a quienes llamaba vascos. Casi todas las personas juzgadas fueron mujeres, a menudo solas porque sus maridos estaban pescando en Terranova. El juez mostró una gran misoginia, molestándole incluso que hubiera sacristanas. Entre los testimonios recopilados figuran Marie de Aspilcuette, de 19 años y natural de Hendaia, y Janette de Abadie, de 14 años y nacida en Zuberoa.

Lancre escribió: "Las brujas se reúnen en cuerpo en el Akelarre, donde tienen trato con los demonios y beben continuamente el zumo de las manzanas, que en su lengua llaman sidra". Sobre el idioma, afirmó: "Ellas tienen una lengua propia, diferente de la nuestra, que yo tengo por cierto que es la lengua de los vascos", y la calificó como "la lengua de Satanás".

El editor subraya que Lancre designó el satanismo como un fenómeno consustancial a la cultura vasca, como si existiera una alianza demoníaca entre el diablo y el pueblo vasco, al que consideraba "enemigo de Francia". Por su fanatismo, decenas de personas murieron y centenares quedaron marcadas de por vida.

La editorial Mintzoa, dedicada a rastrear libros antiguos vinculados a la historia de Navarra, considera este hallazgo un "subidón tremendo". Otazu inspeccionó el volumen "página por página" antes de adquirirlo y lo trajo en su propio vehículo, convencido de su valor histórico y documental.