El periodista estadounidense Ben Norton ha denunciado que Estados Unidos e Israel han puesto en el poder en Colombia a Abelardo de la Espriella, un abogado de narcotraficantes. De la Espriella, ciudadano estadounidense y votante de Donald Trump, ha delegado la política exterior de Colombia en Washington y apoya firmemente a Israel. Esta injerencia extranjera se enmarca en una larga historia de intervencionismo en América Latina.
Un presidente vinculado al narcotráfico
Abelardo de la Espriella trabajó durante años como abogado en Miami, Florida, defendiendo a narcotraficantes latinoamericanos. El New York Times publicó un reportaje en julio en el que describía su labor en el "turbio mundo de los abogados de 'polvo blanco'". Además, contrató a un antiguo narcotraficante colombiano que ayudaba a abogados del sur de Florida a encontrar clientes.
De la Espriella también defendió a grupos paramilitares de extrema derecha y escuadrones de la muerte. Su fortuna proviene de esta actividad, y además posee un negocio de ropa de lujo llamado De la Espriella Style, que incluye libros, música y líneas de ron, vino y café.
Acusaciones de fraude electoral
El expresidente izquierdista Gustavo Petro acusó formalmente a Estados Unidos e Israel de injerencia en la segunda vuelta de las elecciones de junio. De la Espriella fue declarado ganador por un margen de menos del 1 por ciento, en medio de denuncias de sabotaje e irregularidades. Petro mencionó a la empresa israelí BlackCore, acusada de interferir en elecciones en varios países, incluidos Francia, Escocia y Nueva York.
De la Espriella no ocultó su colaboración con el gobierno estadounidense. En marzo, viajó a Miami para reunirse con altos funcionarios, incluido el subsecretario de Estado Christopher Landau y la congresista María Elvira Salazar. Prometió abrazar a Estados Unidos y ha propuesto el "Plan Colombia Dos", que implica bases militares estadounidenses en su país.
Política exterior alineada con Washington e Israel
Una de las primeras medidas de De la Espriella fue reconocer los Altos del Golán como territorio israelí, violando el derecho internacional. También reconoció el control de Marruecos sobre el Sáhara Occidental y retiró el reconocimiento a la República Árabe Saharaui Democrática. Estas decisiones coinciden con los intereses de Estados Unidos e Israel.
Además, Colombia se ha comprometido a reducir lazos con China y a retirarse de la Iniciativa de la Franja y la Ruta. El nuevo embajador estadounidense, Nate Morris, reveló que De la Espriella prometió abandonar ese acuerdo. Morris declaró: "Todas las naciones tienen que tomar una decisión: o Estados Unidos o China".
Apoyo a narcotraficantes en la región
Norton señala que el gobierno estadounidense ha apoyado a narcotraficantes en América Latina mientras afirma luchar contra los cárteles. Menciona a Álvaro Uribe, expresidente colombiano, reconocido por agencias de inteligencia como colaborador del cartel de Medellín. También cita la intervención en Honduras para poner en el poder a Nasry Asfura, y el indulto de Trump al narcotraficante Juan Orlando Hernández.
En Ecuador, el presidente Daniel Noboa, hijo de un oligarca vinculado al narcotráfico, cuenta con el respaldo total de Estados Unidos. Noboa ha permitido operaciones militares estadounidenses en su territorio, al igual que De la Espriella. Ambos son ciudadanos estadounidenses, lo que contrasta con la retórica de Trump contra el "turismo de nacimiento".
La situación en Colombia refleja una tendencia regional de líderes de extrema derecha alineados con Washington e Israel, en detrimento de la soberanía latinoamericana. La injerencia extranjera se ha vuelto más explícita, según el análisis de Norton.
