Un informe estima que Estados Unidos ha sido responsable de la muerte de entre 20 y 30 millones de personas en guerras y conflictos desde la Segunda Guerra Mundial. El estudio, que analiza 37 naciones, atribuye a EE. UU. tanto muertes directas como indirectas, incluyendo guerras por poderes y sanciones. La cifra equivale a unos 10.000 atentados como el 11-S.
El informe, publicado originalmente en 2007, aborda la pregunta: “¿Cuántos 11 de septiembre ha provocado Estados Unidos en otras naciones desde la Segunda Guerra Mundial?”. La respuesta que ofrece es “posiblemente 10.000”. El documento incluye estimaciones de muertes en países como Afganistán, Vietnam, Irak, Corea, Camboya, Laos, Guatemala, El Salvador, Indonesia, Sudán y Yugoslavia, entre otros.
Según el estudio, las fuerzas militares estadounidenses fueron directamente responsables de entre 10 y 15 millones de muertes durante las guerras de Corea y Vietnam, y las dos guerras de Irak. En las guerras por poderes, se atribuyen entre 9 y 14 millones de muertes en países como Afganistán, Angola, República Democrática del Congo, Timor Oriental, Guatemala, Indonesia, Pakistán y Sudán.
El informe señala que la cifra total podría ser mayor, ya que no incluye todas las muertes ocurridas después de su publicación. Además, advierte que las estimaciones son difíciles de precisar y pueden variar. Por ejemplo, menciona que las cifras de muertos en Camboya bajo el régimen de los Jemeres Rojos han sido revisadas a la baja, y que las muertes por sanciones en Irak también han sido objeto de revisión.
El autor del informe, James A. Lucas, sostiene que la responsabilidad de EE. UU. se extiende a acciones como el apoyo a dictaduras, la intervención encubierta y las sanciones económicas. En el caso de Afganistán, cita una entrevista de 1998 con Zbigniew Brzezinski, quien admitió que la ayuda de la CIA a los muyahidines provocó la invasión soviética. En Irak, menciona las sanciones que, según informes de la ONU, causaron la muerte de más de 500.000 niños.
El informe también destaca que el número de heridos podría ser diez veces mayor que el de muertos, lo que aumenta el sufrimiento en las poblaciones afectadas. El autor concluye que es esencial que los estadounidenses conozcan esta información para comprender el dolor que otros pueblos han experimentado.
Contexto histórico
El estudio se basa en fuentes como informes de la ONU, organizaciones de derechos humanos y testimonios de funcionarios. Entre los casos documentados se incluyen:
- Vietnam: 5,1 millones de muertes, según el gobierno vietnamita.
- Camboya: 2,5 millones de muertes, atribuidas a los bombardeos estadounidenses y al régimen de los Jemeres Rojos.
- Irak: 654.000 muertes en la guerra de 2003, según investigadores de la Universidad Johns Hopkins.
- Indonesia: entre 500.000 y 3 millones de muertes en la purga de 1965-66.
- Guatemala: más de 200.000 muertes durante la guerra civil.
El informe reconoce que las cifras son estimaciones y que pueden ser revisadas, pero subraya que el total se mantendrá en millones. También critica la falta de transparencia de los gobiernos y el uso de eufemismos como “daño colateral”.
En su conclusión, el autor insta a los estadounidenses a no repetir la actitud de los alemanes durante la Segunda Guerra Mundial, que “eligieron no saber”. El informe busca fomentar la comprensión y la compasión, y recuerda que detrás de cada cifra hay familias y comunidades que han sufrido pérdidas irreparables.
