Más de 170.000 páginas de registros internos, divulgados por la administración del alcalde Zohran Mamdani, exponen que los funcionarios municipales y federales de Nueva York estaban al tanto de los graves peligros para la salud derivados de la reapertura del sur de Manhattan tras los atentados del 11 de septiembre de 2001. A pesar de ello, las autoridades repitieron durante semanas que el aire era seguro para respirar.
Los documentos, que salen a la luz después de años de batallas legales impulsadas por el grupo 9/11 Health Watch, incluyen memorandos internos que revelan el temor de las autoridades a una oleada de demandas judiciales. Un informe clave, conocido como el 'memorando Harding', de octubre de 2001, ya advertía sobre la posible responsabilidad del ayuntamiento ante unos 35.000 demandantes potenciales.
Advertencias internas y mensajes públicos contradictorios
Mientras el entonces alcalde Rudy Giuliani aseguraba que los riesgos para el público eran 'muy bajos', sus propios asesores preveían demandas por daños y perjuicios. El memorando señalaba que la ciudad podría enfrentarse a casos por 'advertencias de salud que llevaron a las personas a regresar al área demasiado pronto', así como a una ola de 'casos de agravios tóxicos' en las próximas décadas.
La Agencia de Protección Ambiental (EPA), dirigida entonces por Christine Todd Whitman, dio el visto bueno a la calidad del aire apenas una semana después de los atentados. Sin embargo, dos años después, un informe interno de la propia EPA admitió que esa conclusión se basaba en datos insuficientes. Whitman llegó a disculparse públicamente en 2016, reconociendo que 'la gente está enferma y muriendo' y que su agencia pudo haber contribuido a ello.
Asbesto y quejas vecinales
Los archivos también incluyen informes de inspección que detectaron asbesto en edificios cercanos a la Zona Cero, como el 15 de John Street, a unos 500 metros del lugar del impacto. Vecinos de Rector Street denunciaron por escrito que los trabajadores y residentes estaban 'expuestos diariamente a este residuo de asbesto', y que la limpieza del polvo tóxico había sido 'inadecuada o solo parcial'.
Un memorando de febrero de 2002, dirigido a altos cargos de la administración de Michael Bloomberg, recogía las advertencias del congresista Jerry Nadler sobre los 'riesgos reales para la salud' en el Bajo Manhattan. El documento alertaba de que, si las preocupaciones de Nadler eran fundadas, la ciudad se enfrentaría a 'graves problemas de relaciones públicas' y a una 'andanada de demandas'.
Un goteo de información que continuará
La divulgación de estos documentos es solo una primera entrega. El acuerdo alcanzado entre la ciudad y 9/11 Health Watch establece que los archivos se publicarán de forma escalonada durante el próximo año, con reuniones mensuales para supervisar el proceso. El presupuesto del alcalde Mamdani incluye 34 millones de dólares para mantener un portal en línea que albergará los documentos.
'Durante demasiado tiempo, los neoyorquinos han tenido que luchar por acceder a registros que deberían haber estado disponibles desde el principio', declaró Mamdani. Los documentos, hallados en archivos de seguros y diversas oficinas municipales, podrían allanar el camino a nuevas demandas por parte de los supervivientes y las familias de las víctimas.
