Conservacionistas han expresado su fuerte oposición a la propuesta de la Unión Europea de multiplicar por 4.000 el glifosato permitido en el agua. Según ellos, esta medida podría tener graves consecuencias para la biodiversidad y la salud de las personas.
Los riesgos asociados a un aumento significativo en los niveles de glifosato en el agua son motivo de alarmas entre grupos ecologistas. Aseguran que la propuesta no solo afectaría a los ecosistemas acuáticos, sino que también podría repercutir en la salud pública.
Como respuesta, diversos colectivos han comenzado a movilizarse para exigir la reconsideración de esta medida. La información disponible en el título y la descripción es limitada.
