De la Espriella reafirma apoyo a Israel en sinagoga Bet-El

El presidente de la República, Abelardo de la Espriella, visitó este sábado la sinagoga Bet-El, ubicada en el barrio Los Alpes de Barranquilla, para acompañar a la comunidad judía colombiana en la celebración del Año Nuevo. Durante el acto, el mandatario reafirmó su respaldo a Israel y destacó la importancia de recuperar la cercanía entre la Presidencia y la comunidad judía.

En su intervención, De la Espriella aseguró que su presencia representa un gesto de respeto, afecto y fraternidad. "Quiero que mi presencia en la mañana de hoy se entienda como lo que es: un gesto de respeto, de afecto y de fraternidad. Pido al Dios de Abraham, de Isaac y de Jacob que bendiga a cada familia judía colombiana y que bendiga a todo el pueblo de Israel", expresó.

Respaldo firme a Israel

El presidente también reiteró su posición de apoyo a Israel y recordó que durante su campaña defendió públicamente a ese país, pese a las recomendaciones de algunos sectores de no abordar el tema. "Nunca voy a dejar de defender a Israel, porque es el pueblo de Dios y siempre voy a estar con Israel", afirmó.

Asimismo, pidió por la salud, la prosperidad y la paz de las familias judías colombianas y del pueblo de Israel, y llamó a judíos y cristianos a defender valores como la fe, la vida, la familia, la dignidad humana, la justicia y la paz.

La sinagoga Bet-El, un hito arquitectónico

La sinagoga Bet-El es un templo de la corriente masortí o conservadora del judaísmo, construido en 1964 en el barrio Los Alpes. Fue diseñado por el arquitecto Roberto Acosta Madiedo y se caracteriza por sus formas geométricas vanguardistas, paraboloides hiperbólicos y vitrales, reflejando las tendencias de la arquitectura moderna de mediados del siglo XX.

El edificio es considerado un hito urbano y un exponente del patrimonio arquitectónico moderno de la región. Su historia está ligada a la comunidad judía de Barranquilla, que ha tenido una presencia significativa en la ciudad desde comienzos del siglo XX y ha participado en distintos procesos comerciales, industriales y sociales de la capital del Atlántico.

Con el paso de las décadas, Bet-El se ha mantenido como un espacio de encuentro, tradición y vida religiosa para la comunidad judía local, además de ser reconocida por el valor arquitectónico de su construcción.