La concentración por Ceuta frente al Congreso de los Diputados terminó con enfrentamientos entre miembros del grupo ultra Núcleo Nacional y la Policía, que se saldaron con cuatro detenidos, dos de ellos menores, y cuatro agentes heridos. Los disturbios comenzaron cuando los ultras lanzaron objetos contra los agentes, que respondieron con cargas policiales.
Los hechos ocurrieron durante la noche, cuando la movilización, que había transcurrido de forma pacífica, se tornó violenta. La Policía desplegada en las inmediaciones del Congreso se vio obligada a intervenir contra los integrantes de Núcleo Nacional, que previamente habían arrojado objetos a los agentes.
Según informó la Delegación del Gobierno en Madrid, las detenciones se produjeron por desórdenes y atentado contra la autoridad. Tres de los policías heridos sufrieron lesiones leves, mientras que un cuarto quedó pendiente de valoración.
Las cargas comenzaron justo cuando la conocida neonazi Isabel Peralta se encontraba pronunciando un discurso. En un primer momento, los choques entre ultras y fuerzas de seguridad se dieron en el entorno del Congreso, aunque después se extendieron también por Cibeles.
El grupo de extrema derecha autoproclamado nazi había anunciado su intención de acudir a la concentración bajo el mensaje "Ceuta es España", que inicialmente se había planteado como una convocatoria ciudadana y sin símbolos políticos. Núcleo Nacional difundió un llamamiento para acudir a la manifestación, pero no convocó una protesta diferente, sino que anunció su presencia en la concentración ya organizada.
Todo ello a pesar de que esa movilización había sido planteada como una concentración ciudadana de apoyo a Ceuta, al margen de partidos y de simbología política. Aunque los organizadores habían reclamado que los actos se desarrollaran de forma pacífica y sin banderas, pancartas o símbolos de partidos, los ultras no cumplieron con la petición.
Desde primera hora de la tarde se había desplegado un amplio dispositivo policial en torno al Congreso para evitar altercados. De hecho, algunas personas que planeaban acudir a la concentración se vieron obligadas a trasladarse a Cibeles por el fuerte cordón de seguridad.
La jornada de concentraciones por Ceuta se desarrolló en otras ciudades de España de forma pacífica, con banderas rojigualdas y pancartas, pero en Madrid los incidentes marcaron el cierre de la protesta. La Delegación del Gobierno ofreció un balance provisional de los altercados, que dejaron cuatro detenidos y cuatro agentes heridos.
Los disturbios ponen de relieve la tensión generada por la presencia de grupos radicales en una convocatoria que pretendía ser un acto cívico de apoyo a la ciudad autónoma. La actuación policial se centró en disolver los enfrentamientos y restablecer el orden en las inmediaciones del Congreso y Cibeles.
El balance final de los incidentes podría variar, según indicaron las autoridades, que continúan evaluando los daños y las posibles responsabilidades. Mientras tanto, la concentración por Ceuta quedó empañada por la violencia de un grupo minoritario que no respetó el carácter pacífico de la convocatoria.
