Los empresarios de Estados Unidos están atravesando una crisis de cadena de suministro que muchos califican como peor que la vivida durante la pandemia de Covid-19. Interrupciones masivas, inestabilidad de precios y costosas disrupciones están llevando a las empresas al borde del colapso, obligándolas a tomar decisiones imposibles. La incertidumbre es tal que no saben cómo planificar, y sus clientes, preocupados por la inflación, no están dispuestos a aceptar más aumentos de precios.
Una tormenta perfecta
La situación actual combina factores que la hacen única. La guerra con Irán ha disparado los precios del diésel, que se han duplicado desde marzo, mientras que Ucrania continúa bombardeando refinerías rusas, afectando el suministro global. A esto se suman los fenómenos climáticos extremos, como los tifones que cerraron el puerto de Shanghái durante dos semanas, y la resurgencia de los rebeldes hutíes en el Mar Rojo y piratas somalíes en el Golfo de Adén, que han obligado a las navieras a rodear África, reduciendo la capacidad de envío global en un 15% este año.
"Llevo 25 años en logística y nunca he visto nada tan malo como esto", afirma Ryan Petersen, CEO de Flexport. La combinación de estos factores ha creado un entorno de costos elevados y volatilidad extrema que dificulta la previsión.
Impacto en las pequeñas empresas
Los pequeños negocios son los más vulnerables. Sean Brownlee, CEO de Ravenox, una fábrica de cuerdas y correas, señala que las pequeñas empresas absorberán costos hasta el último minuto, pero ahora sienten una presión aguda. "Solo queremos previsibilidad", reclama. Su empresa, que fundó tras 25 años en el Cuerpo de Marines, ve amenazado su sueño de manufactura estadounidense.
Jeff Vojta, CEO de Dilworth Coffee, enfrenta una situación similar. Después de lidiar con malas cosechas en Brasil y los aranceles de Trump, ahora la guerra y un Super El Niño complican el suministro. Su empresa ha tenido que reducir sus previsiones de compra de 12-24 meses a solo 3-6 meses, y sus ventas fluctúan hasta un 20% mensual, en lugar del 5% habitual. "Nuestros clientes están lidiando con lo mismo que nosotros", dice Vojta.
Comparación con la pandemia
Aunque la crisis del Covid-19 fue grave, los empresarios coinciden en que la actual es más compleja. Durante la pandemia, la cadena de suministro se detuvo y luego se recuperó gradualmente. Ahora, los problemas van y vienen: los envíos se inician, se detienen, mejoran y empeoran de nuevo, con precios que suben y bajan erráticamente. "El Covid fue muy aterrador. Esto es más estresante", compara Vojta.
La administración Trump sostiene que la guerra con Irán es un bache temporal y que la inflación se revertirá una vez resuelta. Sin embargo, los desafíos en la cadena de suministro sugieren que la inflación no cederá fácilmente, incluso si la guerra terminara mañana. La volatilidad extrema y los costos elevados parecen haberse instalado en la economía estadounidense, dejando a los empresarios en un limbo de incertidumbre y presión financiera.
