Una médica de traumatología pediátrica del Hospital Ramón y Cajal de Madrid denunció por correo electrónico que una paciente de tres años había sido reclasificada de preferente a normal en la lista de espera quirúrgica. La doctora pidió explicaciones a su jefe y, al no convencerle la respuesta, insistió en un segundo mensaje. Estos correos constituyen la primera evidencia documental del falseamiento de listas de espera que habría permitido al servicio cobrar pluses salariales.
La advertencia del jefe de servicio
Según los mensajes a los que ha tenido acceso laSexta, el responsable del servicio respondió a la médica que podían seguir anotando a los pacientes como preferentes si lo consideraban oportuno. Sin embargo, añadió una condición: si se mantenía esa prioridad, debían ser operados en un plazo máximo de 90 días. En caso contrario, advirtió, habría consecuencias.
"Si no son operados en ese plazo, la dirección recibe notificación por parte de la Consejería", se puede leer en el correo. El jefe del servicio añadió: "Por eso, evitad en la medida de lo posible anotarlos como preferentes".
La médica trasladó su queja al comprobar que una niña de tres años, cuya gravedad podía comprometer la pierna, perdía su condición de preferente. Los padres de la menor nunca fueron informados de ese cambio, ni en el momento ni después, según ha podido saber este medio. La doctora consideró que ya tenían suficiente preocupación con la salud de su hija.
Objetivos de productividad y pluses
Al menos dos cirujanos del Ramón y Cajal alertaron del cambio de preferencia en los pacientes. Ambos explicaron que si en un mes se eliminaban las preferentes, el hospital lograba cumplir con los objetivos de la lista de espera. Ese cumplimiento está vinculado directamente con la productividad y, en consecuencia, con el cobro de los pluses establecidos en el contrato que el centro firma con la Comunidad de Madrid.
La práctica, por tanto, no solo alteraba la prioridad de los enfermos, sino que tenía un impacto económico directo para el servicio. Los correos ahora conocidos muestran cómo se instruía a los facultativos para que evitaran calificar como preferentes a los pacientes, bajo la advertencia de que la Consejería notificaría a la dirección si no se operaban en el plazo establecido.
El caso ha generado indignación entre los sanitarios y temor entre los pacientes del Ramón y Cajal. La Consejería de Sanidad de la Comunidad de Madrid ha anunciado una investigación sobre las listas de espera, mientras el Gobierno regional ha acusado al cirujano que destapó la manipulación de haberla realizado él mismo para trabajar menos.
