Cientos de donostiarras con carros reivindican dar comida a personas sin hogar

Varios centenares de donostiarras, en su mayoría mujeres, han recorrido este jueves la Parte Vieja con sus carros y bolsas de la compra para reivindicar el derecho a dar comida a las personas sin hogar sin ser identificadas por la Guardia Municipal. La protesta, convocada tras la prohibición de las cenas solidarias de Kaleko Afari Solidarioak (KAS), ha culminado en la plaza de la Constitución con una imagen singular: cientos de personas levantando sus carros.

El paseo ha transcurrido en un ambiente tranquilo por las calles del barrio. Los participantes, convocados a través de un mensaje que ironizaba sobre la situación, han querido mostrar su rechazo a las identificaciones que se producen tras la prohibición de las cenas en la vía pública.

«Parece que en Donostia llevar un carro de la compra se ha convertido en algo sospechoso», ironizaba la convocatoria, que animaba a los participantes a caminar por la Parte Vieja con carros y bolsas. «Si quieren saber qué llevamos en nuestros carros, se lo enseñaremos», añadía el mensaje, antes de resumir el motivo del acto: «Un bocadillo no debería ser motivo de persecución».

La polémica tiene su origen en la prohibición de las cenas solidarias de KAS, que hasta entonces alimentaban a unas 300 personas. El conflicto ha trascendido ya las fronteras de Donostia y ha llegado a medios de ámbito nacional, instalando fuera de la ciudad el debate sobre el reparto de alimentos a las personas sin hogar.

Una protesta con carros y bolsas

La imagen de los carros de la compra se ha convertido en el símbolo de la protesta. Los asistentes, en su mayoría mujeres, han querido visibilizar que la acción de dar comida a quienes viven en la calle no debería ser objeto de control policial.

La convocatoria, difundida previamente, animaba a participar con carros y bolsas para mostrar que la solidaridad no es un delito. El acto ha transcurrido sin incidentes y ha concluido en la plaza de la Constitución, donde los manifestantes han alzado sus carros como gesto reivindicativo.

El debate trasciende Donostia

El conflicto generado por la prohibición de las cenas y las posteriores identificaciones ha tenido eco en medios de ámbito nacional. La situación ha puesto sobre la mesa la pregunta de hasta dónde puede llegar la ayuda ciudadana a las personas sin hogar y qué límites pueden establecer las autoridades.

Hasta su prohibición, las cenas de KAS alimentaban a unas 300 personas, una cifra que refleja la magnitud de la labor solidaria que se ha visto interrumpida. La protesta de este jueves ha servido para reivindicar que esa ayuda pueda continuar sin temor a represalias.

Los organizadores han insistido en que el objetivo no es confrontar, sino defender un derecho básico: dar de comer a quien lo necesita. La respuesta ciudadana, con cientos de personas en la calle, demuestra el respaldo social a esta causa.

El acto ha concluido sin incidentes, pero deja abierta una pregunta que ahora resuena más allá de la ciudad: ¿debe ser perseguido quien ofrece un bocadillo a una persona sin hogar? La respuesta de los donostiarras ha sido clara: no. Y lo han expresado con sus carros en alto, en una imagen que ya da la vuelta a los medios nacionales.