Carcasona: policías grabados con insultos racistas y golpistas

Una cámara que quedó encendida por descuido durante seis horas ha dejado al descubierto el discurso cotidiano de un grupo de policías municipales de Carcasona. En las grabaciones aparecen insultos racistas, comentarios misóginos, teorías conspirativas y hasta elogios a un hipotético golpe de Estado en Francia. El jefe del equipo, el más locuaz de todos, compagina su labor policial con la militancia en el Rassemblement National y con tareas voluntarias en el servicio de orden de Jordan Bardella.

El material fue difundido por Midi Libre y no se limita a unas cuantas salidas de tono aisladas. Lo que refleja es una forma de ver el mundo en la que el extranjero es descrito con insultos raciales, el migrante aparece como blanco de burla y la izquierda es reducida a un desprecio genérico. Los agentes hablan entre intervenciones, dentro de un vehículo policial, con la naturalidad de quien comparte un código común.

Racismo y deshumanización

Las conversaciones incluyen frases en las que se ridiculiza a personas de origen magrebí o africano, se animaliza a los migrantes y se justifica la violencia colonial. En un momento, tras recibir el aviso de que un vehículo podría haber atropellado a un peatón, uno de los agentes especula con que la víctima sea un migrante y bromea con la escena. En otro pasaje, al hablar de la guerra de Argelia, se reivindican abiertamente las agresiones contra la población argelina y se cuestiona dónde empieza la tortura.

El discurso también deshumaniza a los africanos comparándolos con simios y contrapone a "la pequeña francesa que trabaja" con personas extranjeras a las que atribuye ayudas sociales. Ese conjunto de ideas no surge de forma espontánea: se repite con complicidad, como si fuera un lenguaje compartido entre compañeros de brigada.

Misoginia, conspiración y golpismo

La visión de las relaciones entre hombres y mujeres que expresan algunos de los grabados es igualmente brutal. Uno de ellos defiende que el hombre es quien manda por naturaleza y describe a las mujeres con insultos, mientras otro difunde una teoría conspirativa y transfoba sobre la esposa del presidente francés.

El plano político no queda al margen. Los agentes auguran un supuesto reemplazo religioso de Francia y fantasean con la llegada de un militar capaz de dar un golpe de Estado, además de desear la intervención rusa. Ese tipo de comentarios, pronunciados por personas armadas y encargadas de la seguridad pública, es lo que el caso pone sobre la mesa.

El equipo fue contratado por el ayuntamiento anterior de Carcasona, antes de que la ciudad pasara a manos del RN, lo que sugiere que el problema no se limita a los consistorios de extrema derecha. A ello se suma una ley aprobada en primera lectura en la Asamblea Nacional que podría otorgar a los agentes una presunción de legítima defensa, un marco que, para los críticos, equivale a un permiso para matar. La investigación sigue abierta y las preguntas sobre el control democrático de quienes llevan armas continúan sin respuesta.