Canadá rompe negociación comercial con EE.UU. por ataque al francés

Canadá ha roto la negociación comercial con EE.UU. al considerar que las condiciones impuestas por Washington atacan al idioma y la cultura francesa, una línea roja para Ottawa. El primer ministro Mark Carney ordenó a sus negociadores abandonar las conversaciones la semana pasada, y este martes anunció aranceles de hasta el 50% sobre 700 productos estadounidenses a partir del 8 de septiembre, una medida que equivale a unos 27.500 millones de dólares (unos 23.500 millones de euros).

La disputa va más allá de lo comercial. Para Canadá, el conflicto representa un ataque contra el idioma y la cultura francesa, que constituyen una parte fundamental de su identidad nacional. Carney recibió amplios elogios de dirigentes políticos por rechazar una propuesta comercial de EE.UU. que muchos consideraban que debilitaba la cultura francófona del país.

La defensa del francés como línea roja

Canadá es un país bilingüe con normas que protegen sus dos idiomas oficiales: el inglés y el francés. El francés es la primera lengua de aproximadamente una quinta parte de la población, incluido casi el 85% de los habitantes de Quebec, una provincia predominantemente francófona.

Entre estas leyes se establece que las etiquetas de los productos deben aparecer en los dos idiomas y que las plataformas de streaming estadounidenses deben apoyar y promover contenido canadiense, incluidos el indígena y el francocanadiense. Los requisitos lingüísticos han sido vistos durante mucho tiempo por EE.UU. como una barrera comercial, pero para Ottawa constituyen una línea roja.

Carney lo dejó claro al abandonar las negociaciones de un acuerdo que, subrayó, incorporaba “amenazas contra el idioma y la cultura franceses”. En una rueda de prensa en Lévis, Quebec, reiteró en francés: “Para los estadounidenses, el idioma francés, la cultura francófona y la cultura canadiense son factores irritantes. Aquí, en Quebec, aquí en Canadá, son derechos”.

Respuesta de Trump y nuevas tensiones

El presidente Donald Trump mostró poco interés en poner fin a la disputa. Publicó en su red social que Canadá llevaba “años estafando a Estados Unidos” y amenazó con imponer una nueva batería de aranceles del 50% a partir de enero sobre automóviles y camiones. Además, Trump se refirió al contencioso del francés: “Nunca interferiría en que los canadienses hablen francés. No se me ha ocurrido hacer algo tan estúpido. Esta mentira fue inventada por un primer ministro débil e ineficaz en un intento de obtener el apoyo político que ha perdido por completo de la población de Quebec”.

El representante comercial de Estados Unidos, Jamieson Greer, calificó el lunes las preocupaciones de Ottawa sobre el francés de “historia divertida y falsa”. Carney negó que el asunto fuera motivo de risa y señaló una “enorme brecha entre nuestra perspectiva y la perspectiva de Estados Unidos”.

Trump añadió un elemento más a las diferencias al anunciar en Truth Social que quiere cambiar el nombre de Lake Ontario por el de Lake America. El Ontario es uno de los cinco grandes lagos que comparten ambos países y separa el estado de Ontario del de Nueva York.

Una primera tanda de aranceles sobre productos canadienses entró en vigor el pasado fin de semana y afecta aproximadamente al 5% de las exportaciones de Canadá a EE.UU. La medida anunciada este martes supone un aumento de la tensión entre los dos aliados históricos, que ahora se enfrentan a una guerra comercial con un componente cultural inédito.