El alcalde de San Sebastián, Jon Insausti, del PNV, ha ordenado a la policía municipal impedir que unas mujeres repartan bocadillos a personas hambrientas, bajo amenaza de denuncia por ocupación ilegal del espacio público. La medida ha generado polémica por criminalizar la solidaridad, mientras se permite el uso de carritos para ir de compras.
Según la información, las mujeres, descritas como "muy respetables señoras", llevan meses en pie de guerra porque no les dejan repartir bocadillos entre la gente hambrienta de la ciudad. El alcalde, que milita en el Partido Nacionalista Vasco, ha comunicado a los policías municipales que pueden ser denunciadas por "ocupación ilegal del espacio público".
La norma, aplicada a rajatabla, implicaría que ningún ciudadano de Donostia podría ir a la compra con un carrito, pero no es así. Se permite llevar carrito al que compra, al que gasta, al que consume, pero llevar un carrito lleno de regalos y generosidad es ilegal, según la fuente.
El texto critica que se persiga la solidaridad y menciona que esto se está convirtiendo en una "nueva moda fashion del neoliberalismo". Se recuerda que antes se criminalizó a las ONG que rescataban a migrantes en el Mediterráneo, acusándolas de complicidad con las mafias.
También se menciona que en Ceuta, los "ultrafascistas neonazis" se han movilizado para impedir que Cruz Roja reparta comida a los desamparados de la "desbandá" orquestada por Mohamed VI. El texto compara esta situación con la de San Sebastián.
Otra de las consignas comunicadas por el alcalde es explicar a las mujeres que repartir bocatas no es en sí delito, pero que pueden repartir bocadillos entre los ricos, los banqueros, las marquesas y los registradores de la propiedad, pero no entre los pobres, los negros, los "panchitos" y los árabes.
El autor del texto, en tono de columna de opinión, critica duramente al alcalde y al PNV, al que describe como "hoy neoliberal, hoy excluyente, hoy paradigma de la crueldad burguesa". También hace referencia a la película "Airbag" y a la posibilidad de que el alcalde se convierta en negro y pobre para aprender lo que significa un bocata.
La información disponible es limitada y se centra en la opinión del autor, sin aportar más datos sobre las reacciones oficiales o el desarrollo de los hechos.
