La Australia que encontraron los británicos en 1788 estaba mucho más poblada de lo que se creía. Una investigación publicada en Nature Human Behaviour estima que unos 2,22 millones de indígenas habitaban el continente antes de la colonización, una cifra que multiplica por siete algunas de las estimaciones tradicionales y que transforma la imagen heredada durante casi un siglo.
El trabajo, dirigido por Alan Williams, no se apoya en los recuentos coloniales, sino en tres vías independientes: más de 5.000 dataciones arqueológicas por radiocarbono, reconstrucciones genéticas y modelos sobre la capacidad de los ecosistemas australianos para sostener poblaciones humanas sin agricultura. Los autores reconocen un margen amplio —el intervalo plausible se mueve entre uno y cuatro millones—, pero incluso esa cautela sitúa el debate muy lejos de las cifras clásicas.
Un desplome demográfico sin precedentes
El dato más estremecedor aparece después de 1788. Si en 1788 vivían alrededor de 2,22 millones de personas y hacia 1861 los registros apuntaban a una población indígena de entre 177.000 y 193.000 habitantes, el modelo estima aproximadamente 2,06 millones de muertes en exceso entre ambas fechas, una media cercana a 28.200 cada año. En poco más de siete décadas desapareció alrededor del 93 % de aquella población.
Los investigadores advierten de que no es posible repartir con precisión esa mortalidad entre epidemias, violencia directa y las consecuencias estructurales de la colonización. La viruela golpeó la región de Sídney en 1789, apenas unos meses después del establecimiento británico, y después llegaron otros brotes y enfermedades introducidas como el sarampión, la gripe y la tuberculosis. A ello se sumaron la pérdida de territorios, la alteración del acceso a alimentos, la separación de familias y la violencia en las fronteras.
El estudio también mira lo que sobrevivió. El censo australiano de 2021 registró 812.728 personas identificadas como aborígenes y/o isleñas del estrecho de Torres, aproximadamente el 37 % de la estimación mediana para 1788. Los investigadores calculan que, si las tendencias actuales continuaran, el tamaño estimado para 1788 podría volver a alcanzarse alrededor de 2047.
La relevancia del trabajo está en cambiar el punto desde el que se observa la historia australiana: el continente que encontraron los británicos estaba mucho más poblado de lo que sugería la imagen heredada, y detrás de la revisión de una cifra aparece una transformación histórica de enorme escala.
