Arabia Saudí ha ordenado la paralización temporal de su oleoducto Este-Oeste, la única arteria petrolera del país que no depende del estrecho de Ormuz, después de sufrir varios ataques que dejaron heridos. La infraestructura recorre la península arábiga hasta Bahréin y Qatar, lo que la convierte en un activo estratégico para eludir el choke point marítimo.
Según fuentes oficiales citadas por la agencia SPA, las ofensivas obligaron a detener el bombeo como medida de precaución. De inmediato se desplegaron equipos técnicos y de emergencia para asegurar y verificar el estado de las instalaciones.
Condena y contención de Riad
El Ministerio de Exteriores saudí condenó "en los términos más enérgicos" los ataques, que atribuyó a territorio iraquí. Sin embargo, Riad ha optado por no responder militarmente en esta ocasión con el fin de "apoyar los esfuerzos del Gobierno iraquí" en su investigación.
A pesar de esa contención, las autoridades saudíes dejaron claro que se reservan "el derecho a adoptar todas las medidas necesarias para proteger su soberanía, su seguridad, sus instalaciones, sus ciudadanos y los residentes en su territorio".
Irak no se ha pronunciado hasta el momento. El país se ha visto arrastrado al conflicto iniciado el pasado 28 de febrero con los ataques de Israel y Estados Unidos contra Irán, en parte por la presencia de milicias leales a Teherán en su territorio.
El cierre del oleoducto se produce además en medio de la rápida ofensiva en Yemen de los rebeldes hutíes, que este mismo jueves se hicieron con localidades estratégicas en torno a Bab el Mandeb, y de la escalada de hostilidades de las últimas semanas, dado que Riad respalda a las fuerzas del Gobierno yemení reconocido internacionalmente.
Por el momento, la infraestructura permanece detenida mientras se evalúan los daños y se refuerza la seguridad, sin que Riad haya anunciado plazos para su reapertura ni una respuesta militar inmediata.
