La invasión de coches sobre las aceras ha generado un conflicto vecinal en la aldea de Petón, en Bardaos (Tordoia), donde un residente denuncia amenazas tras pedir la intervención de la Guardia Civil. La Valedora do Pobo se dirigió al Concello y a la Diputación coruñesa para que adopten medidas que mejoren la seguridad vial en la zona.
Miquel Suárez se trasladó con su mujer y sus hijas de 8 y 3 años desde Santiago a Petón, y pronto constató que los peatones se veían obligados a caminar por la carretera provincial DP-8401, que une A Tablilla (Cerceda) con Agro do Mestre (Trazo). Sus hijas cruzaban cada día para coger el autobús escolar en un punto cercano a un cambio de rasante, donde los vehículos superan con frecuencia el límite de 50 kilómetros por hora.
En septiembre del año pasado, Suárez presentó un escrito al Concello de Tordoia para denunciar los aparcamientos indebidos frente a su casa y solicitar medidas como bolardos o un paso de peatones elevado. El ayuntamiento solo instaló dos conos y trasladó la demanda a la Diputación, titular de la vía, sin que se adoptaran soluciones efectivas.
Respuesta de las administraciones
Ante la falta de avances, Suárez remitió en mayo una queja a la Valedora do Pobo. El Concello aportó un informe de la Policía Local que reconoce el peligro para los peatones: «Esto unido a que existen un par de establecimientos comerciales hace que muchos conductores estacionen los vehículos encima de las aceras, resultando que los peatones invaden el carril de circulación en muchas ocasiones». El informe añade que la velocidad de los vehículos no es la adecuada y que «se puede considerar que existe peligro para los peatones».
La Diputación, por su parte, respondió que no se cumplen las recomendaciones para implantar un paso de peatones y remitió el control de excesos de velocidad o aparcamientos al Concello o a Tráfico. La Valedora recomendó en julio a ambas administraciones adoptar las medidas de su competencia para acabar con la situación de peligro.
Denuncias y amenazas
Mientras tanto, Suárez denunció este verano en la Guardia Civil de Ordes un hostigamiento social que se disparó después de que los agentes acudieran a la zona y obligaran a retirar los coches de las aceras, con alguna multa. Reconoce que desde entonces son muchos menos los vehículos mal aparcados, pero su actuación ha tenido otras consecuencias.
El 27 de agosto presentó una nueva denuncia en el cuartel de Ordes, después de que el día anterior, al pasar junto al bar próximo a su casa, alguien lo identificara como quien había avisado a la Guardia Civil y oyese luego: «Eso costa 5.000 euros matalo», amenazándolo con «un colombiano de esos».
El alcalde de Tordoia, Antonio Pereiro, señala que es competencia de la Diputación hacer el paso de peatones, pero tras visitar la zona con las técnicas provinciales, estas determinaron que no cumple los criterios para hacerlo. Añade que la Policía Local explicó a la gente que no se puede aparcar en las aceras y que «prácticamente ningún» lo hace ya.
Miquel Suárez, con el curso a punto de volver a empezar, afirma: «No me dejaré pisar y menos cuando está en juego la seguridad de mis hijas». El conflicto sigue abierto mientras las administraciones estudian las medidas recomendadas por la Valedora do Pobo.
